Diario 16
2000.10.27
Ismael Serrano
Fútbol
En Albacete un tipo le ha volado la cabeza a otro por cuestiones de fútbol. Uno era del Barcelona. Y el otro no. El otro del Madrid. Y las cosas en esto del fútbol se solucionan a golpes. Como debe ser. A veces a me da corte decir que no me interesa el fútbol. Todos los años hago un ejercicio de voluntad para seguirle la pista a los once tipos en gayumbos que corren tras el balón. Si me preguntan digo que soy del Rayo, y que estoy muy contento de que juegue la UEFA. Pero nunca me atrapa. Vamos, que el fútbol a mí me la repanpinfla. Así que difícilmente puedo entender que dos hombres se maten porque un equipo gana o pierde un partido.
Recuerdo la imagen surrealista de un vicepresidente tratando de convencernos de que el fútbol es de interés nacional, y a la gente del Congreso hablando sobre ligas y esas cosas. Y también al alcalde de mi ciudad sonriendo muy contento porque el Madrid ha ganado una copa. Y la Cibeles a rebosar de gente que se riega con champán y de paso se lleva un trozo de la estatua. Me pregunto si un día dejarían tocar a los Rolling en la Cibeles, para que la gente y la música invadiese la plaza, y ver en el telediario una de esas imágenes de vista de pájaro de gente tarareando Satisfaction. No sé yo. Imagínate que Almodóvar gana un Oscar y la peña se va para la Cibeles a subirse encima y a cantar el nombre del director haciendo la ola y esas cosas. No. No creo. Seguro que la policía les corre a gorrazos. En fin.
Gente extraña la del fútbol. Los presidentes de los clubes me recuerdan alguna película de Scorsese y tienen esa sonrisa turbia que hiela el alma y promete venganza. Gente con cuentas pendientes y oscuras. Mejor estar a bien con el presidente de un equipo. Qué muerte tan absurda la de este hombre, asesinado por no ser del Barça o del Madrid. A mí, que quieren que les diga, no me gusta el fútbol.