Diario 16
2001.02.04
Ismael Serrano
Todo va bien
Los ministros y demás responsables del Gobierno deberían dar las ruedas de prensa con un palillo en la boca y una copita de Soberano a mano. Contarían chistes de maricas y gangosos y les dirían piropos a las periodistas. Para que quede claro quien está al mando, que se hace lo que ellos quieren. Que para algo está lo de la separación de poderes. Si a un juez amiguete el resto del aparato judicial le quita de sus funciones y le condena por prevaricación pues los jefes aplican la medida de gracia y se acabó. Si al gobierno le parece mal los convenios y los acuerdos con los sindicatos, pues se hace una ley presupuestaria que dice que las firmas se las lleva esta lluvia de invierno y que nada de subir los salarios a nadie. Y si alguien dice algo, hablan de Montesquieu y nos dicen que España va bien.
Creo que ahora los jefes del asunto van a tomar medidas ante las alarmantes cifras de paro. Van a hacer una ley que confirma que España va bien y que el que no trabaja es porque no quiere o porque es un vago. Una ley definitiva que nos obligará a ser felices y a leer las noticias del desastre que se avecina con una amplia sonrisa. Los habitantes de este país deberán saludarse por las mañanas con alegría y optimismo. Deberán volver a casa con la misma actitud beatifica y reír a carcajadas cuando de noche cenen ante el telediario. Porque esta ley lo dirá bien claro, España va bien, la historia ha terminado.
Así que cuidado. Si a alguien se le ocurre quejarse, jodido porque engrosa la lista del paro, porque le afecta la tragedia y el hambre del emigrante encerrado, porque la ciudad se derrumba a pesar de que nosotros nos enamoramos, se le podrá acusar de atentar contra la separación de poderes, contra la independencia del Ejecutivo, contra la memoria de Montesquieu, contra la evidencia clara de que somos felices y todo va bien.