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Naves ardiendo más allá de Orión

Naves ardiendo más allá de Orión (2005)

Grabación

TRAK (Madrid), Los Paraísos Desiertos (Madrid), Guitar Peaks (Torrelodones)
fecha de grabación: octubre 2004 - enero 2005
duración: 56' 26"

Publicación

España: 07 de marzo de 2005
Argentina: 10 de marzo de 2005
Uruguay: 11 de marzo de 2005
Chile: 24 de marzo de 2005
Estados Unidos: 29 de marzo de 2005
México: 12 de mayo de 2005

Presentación oficial

Fotos de carpeta

Escenario montado en una navel industrial de Madrid.

Ventas y listas

España - oro (posición más alta en lista AFYVE: entrada directa al 2)
Argentina - oro (posición más alta en lista de ventas: entrada directa al 1)
España - entrada en FNAC directamente al número 1.
España - entrada en El Corte Inglés directamente al número 1.
El tema inédito Vuelvo a Madrid es el más descargado en iTunes en marzo de 2005.

Temas

  1. Elegía ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )
  2. El virus del miedo ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )
  3. Sucede que a veces ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )
  4. Duermes ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )
  5. Reina del super ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )
  6. Volveré temprano ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )
  7. Alicia ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )
  8. Fragilidad ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )
  9. Allí ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )
  10. El vals de los jubilados ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )
  11. Jóvenes y hermosos ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )
  12. Estamos a salvo ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )
  13. Dulce memoria ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )
  14. Ya nada es lo que era ( Letra Lyrics Acordes Vídeo Audio Single Extra )

DVD

Naves ardiendo más allá de Orión - DVD

DVD disponible en la edición especial de Naves ardiendo más allá de Orión, disponible en marzo de 2005.

Cómo se hizo: Música en Orión / Sucede... un día en la sesión de fotos

Entrevista a Ismael Serrano

Documental "Ismael Serrano: El camino del trovador"

Galería de fotos

Vídeos promocionales

Elegía ( ver )
Sucede que a veces ( ver )

Singles promocionales en España

Elegía (07 de febrero de 2005) ( ver )
Sucede que a veces (11 de abril de 2005) ( ver )
Fragilidad (03 de octubre de 2005) ( sin soporte físico )

Elegía Sucede que a veces

Comentarios de Ismael Serrano

Estas canciones son mis naves en llamas, las lágrimas que rescaté del temporal, retazos de lo que fuimos, los miedos que salvé de la hoguera, mi dulce memoria. Cuando todo es tan frágil, cuando la calma y tu contrato temporal son tan precarios, cuando la paz se rompe y los vagones de tren arden, uno intenta rescatar la primavera, las noches de viernes, la vacuna del desánimo, la certeza de estar vivo. Allá van estas canciones, contra el olvido y la fugacidad que estos tiempos imponen, ahora que nos queda todo por hacer, para que aquellas naves no se extravíen, aunque ardan de por vida en nuestras bocas.

Elegía. Me crié en un barrio al sur, donde las canciones de los Chichos y los Chunguitos se colaban entre la ropa tendida, donde la periferia maltrataba a los más desamparados. La Justicia es implacable con los que no tiene guita, dice esta rumba, y además suele ser más generosa con los más tienen. Esta canción es una elegía, homenaje a Juan José Moreno Cuenca, el Vaquilla, que se pasó más de la mitad de su vida en la cárcel. Nació en el barrio de La Mina en Barcelona, pero bien podría haberlo hecho en las calles de Vallekas. Es un homenaje a esos parias nacidos en el extrarradio, carne de cañón desde que nacen, condenados desde su nacimiento a ser herida de barrio marginal. Para ellos va esta rumba, salud.

El virus del miedo. Un lúcido Marilyn Manson se lo dijo a Michael Moore en Bowling for Columbine: la clave es el miedo. Vivimos en una sociedad atomizada y controlada por el miedo. Un miedo que nos desune y que es utilizado para justificar políticas insolidarias y aberrantes. El miedo a la inseguridad es utilizado para embarcarnos en guerras ilegítimas, el miedo a perder el trabajo es utilizado para menoscabar nuestras condiciones laborales, el miedo a salir de casa, el miedo a que las cosas cambien, el miedo al extranjero, el miedo a lo desconocido...A través de él este modelo de sociedad ejerce sus mecanismos de control, nos anula, nos aliena, nos convierte en autómatas lobotomizados al servicio de una globalización feroz e inhumana.
Pero no todo está perdido, en tu abrazo se esconde la vacuna y el protagonista de esta historia sólo espera, mientras inverna, a que se la inocules.

Sucede que a veces. A veces, sólo a veces, cuando todo se derrumba y el invierno encañona nuestras costillas un rostro ajeno te reconcilia con el mundo, y de repente siempre es viernes. A veces, más a menudo de lo que pensamos, cuando descubrimos que estar vivo mata y que respirar es toda una hazaña, de repente cielos extensos como siestas de verano nos recuerdan que no estamos solos, que, como dijo el poeta, hoy es siempre todavía. Una canción optimista (¿por qué les sorprende?) para tiempos difíciles.

Duermes. Madrid no duerme. Vela por nuestro sueño, atento a nuestro descanso. En su vigilia los estudiantes, bajo un flexo, sueñan huidas imposibles. Los bares susurran nuestros nombres y nos reprochan la falta. La Gran Vía es un estrépito de huidas. Madrid levanta su andamio en torno a nuestro sueño, esperando tu llegada a la mañana siguiente. Y a este cantautor insomne lo reconforta el guiño de sus faros. Huérfano de sueño, abro los balcones y escucho el murmullo su mar inexistente. Las olas llegan hasta los pies de tu cama. Encallo en la colcha y beso la paz de tus párpados.

Reina del súper. Tengo un amigo que a veces me llama para que lo acompañe al súper del barrio. Para hacer unas compras, me dice. Sé bien, aunque él no lo confiese, que sólo es una burda excusa para visitar sus amores imposibles. Mientras ellas buscan el código de barras en la bolsa de pan integral, mi amigo las observa y sueña con rescatarlas de su rutina entre el cambio y el lector láser. Me lo imagino raptándola mientras los guardias de seguridad alucinados persiguen a mi colega por toda la Plaza Lavapiés. A veces alguna nos sonríe y nos sentimos como James Dean en Rebelde sin Causa.
Tengo que confesarle a mi amigo que me ha contagiado. Tengo la casa llena de pan de molde y no puedo evitar planear el atraco perfecto cada vez que entre las ofertas de la megafonía suena mi canción.
A las cajeras del súper de la Plaza de Lavapiés.

Volveré temprano. Para que respires tranquila, para que sepas que siempre regreso. En algunas canciones nos prometemos mejores de lo que somos, nos recordamos las cosas necesarias, aunque a veces huelga el recordatorio, porque todo regresa a ti, porque al final, aunque me busques por la casa y el perro salga al bacón a olisquearme, aunque nadie te despierte de madrugada tocando melodías imposibles, aunque descubras que me he vuelto a olvidar las llaves, sabrás tarde o temprano que nunca me marché, que sigo ahí, que, como decía otra canción, sueño a tu lado aunque no duerma contigo.

Alicia. Escuchando a Vinicius compuse esta declaración de amor, sencilla como esas viejas bosanovas que algunos utilizamos como brújulas, con la esperanza de congelarte a mi lado, de retener el instante de tus pies fríos despertándome por las mañanas.

Fragilidad. Cuando el 11 de marzo estallaron las bombas fuimos más conscientes que nunca de la fragilidad de nuestras vidas. Supimos lo absurdo que es un mundo cada vez más violento en el que los que deciden y legislan desoyen el clamor ensordecedor compartido por toda la opinión pública que exige paz y entendimiento entre los pueblos.
Todo es muy frágil. Pero a veces la fragilidad se vuelve diamantina y se llena de futuro, como cuando todos salimos a la calle a solidarizarnos con las víctimas, a condenar un modelo planetario en el que se militarizan las relaciones entre los pueblo. En memoria de todas las víctimas de aquel terrible atentado escribí esta canción.

Allí. Ya saben aquello que decía Rilke: Mi patria es mi infancia. Y desde la nostalgia de este exilio ineludible que nos toca vivir mando esta carta-canción en la que recito el pretérito imperfecto del verbo amar.
Cuando a veces hojeo el álbum de fotos me pregunto quién es ese pequeño ser extraño que me sonríe en las fotos y que se parece tanto a mí. Desde lejos le escribo esta canción, confesándole que lo envidio demasiado, que lo echo de menos. Sobre todo cuando repaso sus tebeos, o paso cerca del colegio donde la jauría infantil me llena los oídos de geranios y libélulas.

El vals de los jubilados. A veces mi padre, mientras recorremos las tabernas de La Latina y tomamos el vermú matinal, me cuenta la historia de los jubilados que como almas en pena recorren los bares buscando la charla y el calor de los bares. Aunque algunos dicen que se bebe para olvidar, lo cierto es que en aquellos lugares se bebe para recordar. Recordar y aprender que a veces el amor consiste en saber aburrirse juntos, que hay gente que se pasa la mitad de la vida esperando, esperando una llamada de teléfono o sólo el recuerdo.
Como es tradición en mis discos allá va esta canción con letra de mi padre, homenaje a los jubilados, por lo que fueron, por lo que son y por lo que seremos.

Jóvenes y hermosos. Recordando las melodías de Pablo Guerrero, a Paul Simon con aquello de Still crazy after all this years, o la cita de Aute a las cuatro y diez escribí esta canción. Decía Serrat que no hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí. Ella miraba siempre al sur y en esta cita imposible sólo mira su reloj.

Estamos a salvo. Tanto nos quieren proteger que nos protegen de nosotros mismos. De nuestras propias decisiones. Desde las posiciones más reaccionarias ellos velan por nuestra seguridad. Y nos protegen de los bares canallas donde se mezclan el humo y las canciones, nos protegen del polen y su risa, nos protegen de decidir el fin de una vida de sufrimiento y agonía, nos protegen de los que vienen de lejos... Estamos a salvo, no sé si vivos, pero a salvo.

Dulce memoria. Reaparece mi obsesión por la memoria. La repetición sistemática de nuestros errores nos revela patológicamente amnésicos. Muros que recuerdan a otros muros, guerras que recuerdan a otras guerras me llevan a escribir esta elegía para la dulce memoria. Sólo la memoria nos puede salvar en estos días: saber que fuimos capaces de derrumbar otros muros, de emprender otros viajes, saber que somos capaces porque lo fuimos hará posible que estas lágrimas no se pierdan bajo la lluvia, que estas naves ardiendo nos se estrellen contra el olvido.

Ya nada es lo que era. Las jodidas resacas, cada vez más largas, el espejo, las dudas, mi torpeza al mentir cada vez más evidente y otras muchísimas cosas que el amor propio me impide revelar evidencian el título de esta canción. Y sobre todo saber que hay tantas cosas que ya no haremos por vez primera. Pero quien dijo que esto sea malo.
Voz y guitarra para rescatar esta vieja canción que cantamos juntos por los cafés de Madrid.

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