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1. VEN

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Deja que te vea, cómo pasa el tiempo.
Somos el lamento de una vieja herida.
He gastado días persiguiendo el viento,
he perdido el mapa, he dado la vida.
He robado pan de la mesa del rico,
me volví un experto en perder solitarios.
Llega tu recuerdo y me hago el distraído.
Bebo en tu memoria y me estrello en tus labios.

La vida es eterna en cinco minutos,
los que nos tomaba quitarnos la ropa.
Lo que el amor tarda en descubrir mis trucos
o tu despedida en borrarme la boca.
No es verdad que el tiempo nos lo cura todo,
y no está el mañana ni el ayer escrito.
Yo sigo esperando que nieve en agosto.
De mayor yo siempre quise ser un niño.

Y ven, deja que el viento nos lleve,
que nuestras citas esperen,
hoy les toca compartir.
Y ven, no existe el tiempo perdido.
Cada minuto vacío siempre está lleno de ti.

En los andenes, en cada espera,
he dibujado una luna llena.
Y en el vagón fui un lobo herido
soñando el viaje que nunca hicimos.
En los atascos grité tu nombre,
cantando sobrevolé los coches
hacia las playas en que te nombran,
y de tu mano salté las olas.

Deja que te vea, tanto que contarte.
Es que a mí el olvido no se me da bien.
Aún siento la urgencia de aquel estudiante
que en la barricada no aprendió a perder.
Aún no he escrito el himno de esta despedida,
lloro como un tonto con cualquier anuncio.
Pierdo los papeles con una sonrisa,
y en la fiesta ajena aún me marcho el último.

Y ven, deja que el viento nos lleve,
que nuestras citas esperen,
hoy les toca compartir.
Y ven, no existe el tiempo perdido.
Cada minuto vacío siempre está lleno de ti.

Mirando el techo, de madrugada,
febril e insomne fui un cosmonauta,
crucé años luz y en tu galaxia
trepé la hiedra, bebí tu savia.
En cada atasco grité tu nombre.
Las horas muertas en ascensores
fueron para huir hasta tu nube.
El cumpleaños que nunca tuve.
En los andenes, en cada espera,
he dibujado una luna llena.
Y en el vagón fui un lobo herido
soñando el viaje que nunca hicimos.
En los atascos grité tu nombre,
cantando sobrevolé los coches
hacia las playas en que te nombran
y de tu mano salté las olas.

2. LAS CUATRO Y DIEZ

Letra: Luis Eduardo Aute
Música: Ismael Serrano

Fue en ese cine, ¿te acuerdas?,
en una mañana al este del Edén,
James Dean tiraba piedras
a una casa blanca, entonces te besé.
Aquella fue la primera vez,
tus labios parecían de papel,
y a la salida en la puerta
nos pidió un triste inspector nuestros carnets.
Luego volví a la academia
para no faltar a clase de francés,
tú me esperaste hora y media
en esta misma mesa, yo me retrasé.

¿Quieres helado de fresa
o prefieres que te pida ya el café?
Cuéntame cómo te encuentras,
aunque sé que me responderás: muy bien.
Ten, esta foto es muy fea,
el más pequeño acababa de nacer.
Oiga, me trae la cuenta,
calla, que fui yo quien te invitó a comer.
No te demores, no sea
que no llegues a la hora al almacén;
llámame el día que puedas,
date prisa que ya son las cuatro y diez

3. ÚLTIMAMENTE

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Últimamente ando algo perdido,
me han vencido viejos fantasmas,
nuevas rutinas.

Y en cada esquina acecha un ratero
para robarme las alhajas, los recuerdos,
las felicidades.

De un tiempo a esta parte
llego siempre tarde
a todas mis citas.

Y la vida me parece una fiesta
a la que nadie
se ha molestado en invitarme.

De un tiempo a esta parte
me cuesta tanto, tanto, tanto, no amarte,
no amarte.

Últimamente ando desconcertado,
así que ponte a salvo, porque en este estado
ando como loco.

Y me enamoro de mujeres comprometidas,
llenas de abrazos,
de camas compartidas.

De un tiempo a esta parte, a mi amor propio algo le falta,
lo has dejado unos puntos
por debajo del de Kafka.

Y la vida me parece una fiesta
a la que nadie
se ha molestado en invitarme.

De un tiempo a esta parte
me cuesta tanto, tanto, tanto, no amarte,
no amarte.

Últimamente planeo una huída
para rehacer mi vida,
probablemente en Marte.

Seguro que allí no hay nadie empeñado en aconsejarme:
“Ismael, ¿qué te pasa?
No estudias, no trabajas”.

Y qué vamos a hacerle,
si es que últimamente ando algo perdido,
si te necesito.

Si de un tiempo a esta parte
me cuesta tanto, tanto, tanto, no amarte,
no amarte.

Han de venir tiempos mejores,
cometeré más errores, daré menos explicaciones,
y haré nuevas canciones

En las que te cuente cómo, últimamente,
son tan frecuentes tristes amaneceres
ahogando mis finales,

Repetidos, cansados,
miserables,
llenos de soledades.

De un tiempo a esta parte
me cuesta tanto, tanto, tanto, no amarte,
no amarte.

4. SUCEDE QUE A VECES

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Sucede que a veces la vida mata y el amor
te echa silicona en los cerrojos de tu casa,
o te abre un expediente de regulación,
y te expulsa del Edén, hacia tierras extrañas.
Sucede que a veces sales de un bar y la luz
quema la piel de este vampiro que te ama,
te llena la frente de fino polvo marrón-sur,
bostezas y te queman agujetas en las alas.

Pero sucede también
que, sin saber cómo ni cuándo,
algo te eriza la piel
y te rescata del naufragio.

Y siempre es viernes, siesta de verano,
verbena en la aldea, guirnaldas en mayo,
tormentas que apagan el televisor.
Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
hoy ceno contigo, hoy revolución,
reyes que pierden sus coronas,
verte entre la multitud,
abrazos que incendian la aurora
en las playas del sur.

Sucede que a veces la vida mata y te encuentras
solo y en este corazón no reciclable
se hunden petroleros desahuciados y sospechas
que provocan miopía en lanzadores de puñales.
Sucede que a veces la vida mata y el invierno
saca su revólver, te encañona en las costillas,
te aterran los álbumes de fotos y el espejo,
huele a pino el coche y el mar a gasolina.

Pero sucede también
que, sin saber cómo ni cuándo,
algo te eriza la piel
y te rescata del naufragio.

Y siempre es viernes, siesta de verano,
verbena en la aldea, guirnaldas en mayo,
tormentas que apagan el televisor.
Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
hoy ceno contigo, hoy revolución,
reyes que pierden sus coronas,
verte entre la multitud,
abrazos que incendian la aurora
en las playas del sur.

Sucede que a veces la vida mata…
Y siempre es viernes, siesta de verano…
Hoy ceno contigo, hoy revolución…

5. SPAGHETTI DEL ROCK

Letra: Ricardo Mollo
Música: Ismael Serrano

Pistones de un curioso motor de humanidad,
resortes viejos de este amor que va.
Memoria hostil de un tiempo de paz sin paz.
Narices frías de una noche atrás.

Besos por celular.
Las momias de este amor
piden el actor de lo que fui.

Pantalla de la muerte y de la canción,
proyectos de un nuevo spaghetti del rock.
Cíclope de cristal devora ambición,
vomita modelos de ficción.

Remontar el barrilete en esta tempestad
sólo hará entender que ayer no es hoy,
que hoy es hoy y que no soy actor de lo que fui.

Cíclope de cristal devora ambición,
vomita modelos de ficción.

Remontar el barrilete en esta tempestad
sólo hará entender que ayer no es hoy,
que hoy es hoy y que no soy actor de lo que fui.

6. PEQUEÑA CRIATURA

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Voy a buscarte a la salida del trabajo,
a Madrid le faltan caricias y abrazos.
Se los daremos ahora.

“¿Cómo ha ido todo? ¿Me has echado de menos?
¿Sabes? anoche apareciste en mis sueños,
llevabas menos ropa”.

“Hoy he encontrado en el Segunda Mano
un piso modesto, céntrico, barato,
en el paraíso apenas a unos minutos,
si vamos en Metro, del resto del mundo”.

Sueño con ello mientras mi calor te espera.
Impaciente, inexperto, yo quemo la cena.
Llegas tarde a casa.

“¿Dónde te has metido? Te creía perdida”.
Me besas y aguantas mis bellas mentiras.
Traes por fin la calma.

Un día de estos te doy un susto y te pido,
seria y formalmente, que te cases conmigo.
Ay, mi vida, un día el susto te lo doy yo a ti,
y si me preguntas, te respondo que “sí”.

Pequeña criatura, la esencia más pura
va en frasco pequeño.
Amor mío, ya lo sé, el mismo recipiente también
encierra veneno.

Asumo el riesgo, te miro y planeo
una vida contigo cargada de sueños.
Y si no se cumplen cuando despertemos,
con la luz del día ya veremos lo que hacemos.

Pequeña criatura, la esencia más pura
va en frasco pequeño.
Amor mío, ya lo sé, el mismo recipiente también
encierra veneno.

Asumo el riesgo, te miro y planeo.
Si te falta una almohada, yo te presto mi pecho.
Y si no te amoldas a sus recovecos,
con la luz del día ya veremos que hacemos.

7. 100 DÍAS

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Como una luna nueva,
como el metro de Madrid,
negro como una caries
o un septiembre estudiantil.
Como la certeza de que no sueñas conmigo,
negro era aquel bar
donde se esconden los malditos
de los amaneceres,
de los repartidores de periódicos,
de las agujas del sol,
del amor del prójimo.
Allí la encontré.

Como un suicida asomado
al borde del precipicio,
amontonando maldiciones
sobre la barra de aluminio.
Temblaba en sus ojos
el humo de mil cigarros
que fumó con un tipo
que la había besado,
que la dejó una mañana
dormida entre las dunas de su cama,
que se fue con otra una madrugada.
Así la encontré

Alguien me contó que llevaba cien días
encerrada en aquel bar,
pidiendo fuego o alguna pista
que le ayudara a encontrar
la luz dentro del laberinto,
el mapa donde está escondido,
el mar donde arden las promesas,
donde solías naufragar.

Cien días escondiéndose del gris
cielo de marzo y sus atascos,
tragando niebla por la nariz,
soñando contigo en los lavabos,
jurando no salir con vida,
sellando todas las salidas,
buscando en un mar de ginebra
una playa en la que encallar.

Besó una copa llena
de cenizas, me miró,
me dio el humo de sus manos,
lo fumé. A cambio yo
le conté que la ciudad
la estaba esperando,
que afuera llovían madreselvas,
que se acercaba el verano,
que qué iba a ser de nosotros
si decidía no venir conmigo,
que saliera a desafiar
al alba y sus asesinos.
Así le hablé.

Sonrió cansada y perdida,
se abrió su boca azul.
Besó de nuevo la copa,
se marchó y toda su luz
fue devorada por la puerta de un servicio
donde mujeres sin alma te empujan al precipicio.
Serán ciento un días
encerrada en la negrura de este bar,
yo salí a la calle y olvide pagar.
Y me marché.

8. TE VAS

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Te vas
a la ciudad definitiva sin mí,
perdonarás que no te vaya a despedir.
La noche corta como un cristal
roto y tú, estarás tan triste como hermosa.

Tu luz,
quemó las naves cargadas de incertidumbre y el corazón que sobre tu mesa puse para cenar la noche en que nos dispusimos
a saltar de la mano al precipicio.

Y yo procuraré sonreír más a menudo y acostarme a una hora prudente.
Tú me enseñaste que afuera, siempre, me está esperando una nueva mañana
como aquella nuestra,
radiante y soleada.

Te vas
a la ciudad definitiva y en Madrid
quedamos huérfanos y enfermos
Te vas a reír,
pero pregunto cada noche a los fantasmas que habitan mis bares
cuando vuelves a casa.

Los días caen lentos como el polen de un árbol,
cubriendo todo mi jardín de desencanto.
Un sucedáneo de la vida será al fin
el tiempo que he de recorrer sin ti.
Y tú procurarás cumplir con lo que has prometido,
ser fuerte y devorar la manzana.
Has de pensar cada nueva mañana
que un tipo a menudo piensa en ti y sonríe
aunque quizá no sean sus días más felices.

Y yo procuraré no suspirar tan a menudo
y acostarme a una hora prudente.
Yo sé que afuera, inevitablemente,
me está esperando una nueva mañana.
Lo prometiste, radiante y soleada.

Y yo procuraré mantener la luz encendida
por si se te ocurre volver de repente.
Alumbrara el recuerdo incandescente
el camino de vuelta, aquel que trazaron antes
viejos fugitivos y nuevos amantes

9. NO ESTARÁS SOLA

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

No estarás sola,
vendrán a buscarte batallones de soldados
que a tu guerrilla de paz se han enrolado.
Y yo en primera fila de combate
abriendo trincheras
para protegernos, mi guerrillera.

No estarás sola,
te saludarán a tu paso en mil idiomas, con mil lenguajes,
la gente a la que despertaste en cada viaje,
los que dormían en las calles,
a los que preguntaste,
por su esperanza, por su desastre.

No habrá distancias
que no cubra cualquier hombre que te busque.
No habrá rincón en que tu nombre no se pronuncie.
No habrá misterio o duda en que tu presencia no luzca,
faro solidario en ausencia de paz,
en tiempos difíciles Estrella Polar.

Sola nunca, nunca estarás.

No estarás sola,
siempre habrá quien se parta en dos en cada despedida,
quien te de aliento cuando te des por vencida.

Tu revolución llenará sonrisas,
yo la incorporé a mis aperos
de trabajo, a mi vida.

Clava hoy tus raíces en mí.
Quien pudiera retenerte en Madrid.
Visitaremos lugares a los que hemos
Ido antes juntos,
Antes de conocerte,
Antes de encontrarte.

No estarás sola,
Siempre habrá quien te ayude a hacer las mudanzas,
Quien te regale manos flores presencias sin pedir nada.
Y allí estaré para amarte,
Y aunque no esté,
Allí estaré para amarte.

No estarás sola.
No, no estarás sola.
No estarás sola.

10. OJALÁ

Letra: Silvio Rodríguez
Música: Ismael Serrano

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser el milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa,
la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto: una luz cegadora,
un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

Ojalá que la aurora no de gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palara precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

11. LUCES ERRANTES

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Un muchacho vuela una cometa
sobre una ciudad acorralada.
Sobre el muro su figura juega
a pintar cien mil palomas blancas.
Agarra el cordel con esa fuerza
de quien ha perdido casi todo.
No deja escapar a su cometa.
Desde lo alto se verá
su casa, el olivar,
su ayer y su ojalá.

Un hombre vigila la cometa
levantando su mirada al cielo.
El futuro es sólo una promesa
y el hogar tan sólo es un recuerdo.
Lejos de su casa un hombre espera
manos que lo salven del silencio.
Flores de papel el aire lleva
y bajo los escombros
tirita aquella estrella
que marca su retorno.

Luces errantes
en tierra extraña,
sombras del pasado.
Memoria incómoda y frágil,
nuestro legado.
Mírame: existo,
sueño y respiro,
aunque algo cansado.
Llevaré hasta tu casa
ramas de olivo en mis manos.
Futuro aplazado,
duro camino del refugiado.
Luces errantes
en tierra extraña,
sombras del pasado.

Aves de papel hoy sobrevuelan
la playa que fue sangre y espina.
La brisa empuja a mil cometas
como quien sopla sobre una herida.
Agarra el cordel con esa fuerza
de quien ha perdido casi todo.
No deja escapar a su cometa.
Desde lo alto se verá
su casa, el olivar,
su ayer y su ojalá.

Nada saben de olvido y fronteras
el viento que enreda tu cabello
y entre nubes mece a las cometas
que pintan de colores el cielo.
Como un ave que siempre regresa
al lugar en que nacen los sueños,
vuela en lo alto mi dulce cometa.
Y se abrirán mañana
el corazón, la senda
que lleva hasta tu casa.

Luces errantes
en tierra extraña,
sombras del pasado.
Memoria incómoda y frágil,
nuestro legado.
Mírame: existo,
sueño y respiro,
aunque algo cansado.
Llevaré hasta tu casa
ramas de olivo en mis manos.
Futuro aplazado,
duro camino del refugiado.
Memoria incómoda y frágil,
camino a tu lado.
Llevaré hasta tu casa
ramas de olivo en mis manos.
Futuro aplazado,
duro camino del refugiado.
Luces errantes
en tierra extraña,
sombras del pasado.

12. BUSCO UNA CANCIÓN

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Busco una canción entre las ruinas:
la espina que le falta a nu1estra rosa,
el ala que arrancó a la mariposa
el hombre que lloró en tu despedida.

Una canción que salga de las tripas,
la misma que cantaba el condenado
que huyendo de la guerra halló tu muro.
Un arma de futuro para hablarte
del hambre de mis manos, de la herida,
de los lunes al sol del precariado,
del amo de tus noches y tus días.

¿Acaso no merece una canción aquel que sueña?
La espera del paciente que agoniza,
la vida del que cena siempre a oscuras,
la duda del que cuenta sus monedas,
la rabia de un abril sin primaveras.

Busco una canción bajo el escombro y las cenizas.
Aullido de lobos, arañazo en la pizarra.
Un jarro de nieve que congele tu sonrisa,
una melodía como un hielo en nuestra espalda.

Busco una canción que desalambre.
Para el estambre sin polen de este abrazo.
Un beso en la boca del ahogado,
una pedrada que rompa los cristales,
una que moleste a los neutrales,
una frase de Celaya en cada muro,
una que hable del futuro y de la rabia,
de las lágrimas sin sal del refugiado,
de la infamia sin perdón del patriarcado,
de la patria que se esconde en cada abrazo.

¿Dónde están los músicos y el canto
para gritar al borde del abismo?
Miramos hechizados nuestro ombligo
sin himnos que acompañen el relato.

Busco una canción como una lluvia:
La furia de todo lo que hay pendiente,
el vientre sin merienda de los hijos,
el alma que vendimos al contado,
el bar en que borrachos conspiramos.

Busco una canción que nos desarme,
que saque los piolet de nuestra espalda.
Batallas que celebra el rey desnudo.
En la pelea de ¿quién es más puro?
el mundo se desangra y ellos,
los dueños que siempre escriben la historia,
señores de las puertas giratorias.

Busco en tu memoria la canción.
Calla la vida si calla el cantor.

Busco una canción bajo el escombro y las cenizas.
Aullido de lobos, arañazo en la pizarra.
Un jarro de nieve que congele tu sonrisa,
una melodía como un hielo en nuestra espalda.

Busco una canción como una dentellada
que, de madrugada, griten los borrachos.
La tonada que el soldado canta:
el que vuelve, el que huye del frente y elige la vida.

Una breve canción sin medida
para que bailes como si nadie te mirara,
para que el aire se congele en tu mirada,
para el durmiente en la cuneta que te nombra,
para la sombra que arropa mis días.
La canción a ti debida

13. TODO CAMBIA

Letra: Mercedes Sosa
Música: Ismael Serrano

Cambia lo superficial,
cambia también lo profundo,
cambia el modo de pensar,
cambia todo en este mundo.

Cambia el clima con los años,
cambia el pastor su rebaño.
Y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño.

Cambia el más fino brillante
de mano en mano su brillo,
cambia el nido el pajarillo,
cambia el sentir un amante.

Cambia el rumbo el caminante
aunque esto le cause daño.
Y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño

Cambia, todo cambia.
Cambia, todo cambia.
Cambia, todo cambia.
Cambia, todo cambia.

Cambia el sol en su carrera
cuando la noche subsiste,
cambia la planta y se viste
de verde en la primavera.

Cambia el pelaje la fiera,
cambia el cabello el anciano.
Y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño.

Pero no cambia mi amor
por más lejos que me encuentre.
Ni el recuerdo ni el dolor
de mi pueblo y de mi gente.

Y lo que cambió ayer
tendrá que cambiar mañana.
Así como cambio yo
en esta tierra lejana.

Cambia, todo cambia.
Cambia, todo cambia.
Cambia, todo cambia.
Cambia, todo cambia.

Pero no cambia mi amor
por más lejos que me encuentre.
Ni el recuerdo ni el dolor
de mi pueblo y de mi gente.

Y lo que cambió ayer
tendrá que cambiar mañana.
Así como cambio yo
en esta tierra lejana.

Cambia, todo cambia.
Cambia, todo cambia.
Cambia, todo cambia.
Cambia, todo cambia…

14. SI SE CALLASE EL RUIDO

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

No te dejará dormir este estrépito infinito
que intenta llenar los días de tinieblas y enemigos.
Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar
las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás.

Ruido de patriotas que se envuelven en banderas,
confunden la patria con la sordidez de sus cavernas.
Ruido de conversos que, caídos del caballo,
siembran su rencor perseguidos por sus pecados.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras
que trae el fin del mundo la luz de la diferencia.
Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades
agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes.

Nunca pisa la batalla tanto ruido de guerreros,
traen de sus almenas la paz de los cementerios.
Háblame de tus abrazos, de nuestro amor imperfecto,
de la luz de tu utopía, que tu voz tape este estruendo.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.

Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas…

15. PAPÁ, CUÉNTAME OTRA VEZ

Letra: Ismael y Daniel Serrano
Música: Ismael Serrano

Papá, cuéntame otra vez ese cuento tan bonito
de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo,
y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana,
y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda.

Papá, cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis
estropeando la vejez a oxidados dictadores,
y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona
en aquel mayo francés en los días de vino y rosas.

Papá, cuéntame otra vez esa historia tan bonita
de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia,
y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo,
y como desde aquel día todo parece más feo.

Papá, cuéntame otra vez que tras tanta barricada
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,
al final de la partida no pudisteis hacer nada,
y bajo los adoquines no había arena de playa.

Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba
se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas,
y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias,
pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza.

Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,
que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las hostias siguen cayendo sobre quien habla de más.

Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam…

16. RECUERDO

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Me levanto temprano, moribundo.
Perezoso resucito, bienvenido al mundo.
Con noticias asesinas me tomo el desayuno.

Camino del trabajo, en el metro,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.

Y en el asiento de enfrente,
un rostro de repente,
claro ilumina el vagón.

Esos gestos traen recuerdos
de otros paisajes, otros tiempos,
en los que una suerte mejor me conoció.

No me atrevo a decir nada, no estoy seguro,
aunque esos ojos, sin duda, son los suyos,
más cargados de nostalgia, quizás más oscuros.

Pero creo que eres tú y estás casi igual,
tan hermosa como entonces, quizás más.
Sigues pareciendo la chica más triste de la ciudad.

Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores,
del interrogante en tu mirada.
La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres,
jóvenes promesas, no, no teníamos nada.

Dejando en los portales los ecos de tus susurros,
buscando cualquier rincón sin luz.
“Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro”,
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.

En las noches vacías en que regreso
solo y malherido, todavía me arrepiento
de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo.

Y ahora que te encuentro, veo que aún arde
la llama que encendiste. Nunca, nunca es tarde
para nacer de nuevo, para amarte.

Debo decirte algo antes de que te bajes
de este sucio vagón y quede muerto,
mirarte a los ojos, y tal vez recordarte,
que antes de rendirnos fuimos eternos.

Me levanto decidido y me acerco a ti,
y algo en mi pecho se tensa, se rompe.
“¿Cómo estás? Cuánto tiempo, ¿te acuerdas de mí?”
Y una sonrisa tímida responde:

“Perdone, pero creo que se ha equivocado”.
“Disculpe, señorita, me recuerda tanto
a una mujer que conocí hace ya algunos años”.

Más viejo y más cansado vuelvo a mi asiento,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.

17. LA LLAMADA

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Comiendo pipas de girasol,
sentado en un banco del parque,
la tarde alumbra tu aburrimiento.

No era esto lo prometido:
niño perdido, desde el andamio,
todo tu barrio te veneraba.

Y ahora sueñas en la cola del paro,
con un verano con playas de oro que no verás.

Princesa, acuda a caja tres,
de pie y sin pausa más de ocho horas,
diosa precaria a tiempo parcial.

Y no habrá sombra de Grey que ayude
a que el querube que espera en casa
tenga su nana de la cebolla.

Bella mariposa, aún se consuela
con no ser ella la que rebusca en el basural.

Escucha la llamada,
únete al grito de los cansados,
la vida fue un ensayo hasta ahora,
sal a la calle, salta las olas,
brilla en la tarde tu luz de aurora.

Que el miedo cambie de bando,
que el precariado se haga visible,
que no se olviden de tu alegría.
Que la tristeza, si es compartida,
se vuelve rabia que cambia vidas.
Limpiando la mugre de otros,
respira el polvo de ropa ajena,
bebe la pena en el fregadero.

Equilibrista de fin de mes,
a descoser para los muchachos
todos los bajos del pantalón.

Y estas navidades no habrá regalos,
turrón barato y algo de sidra si se da bien.

Lágrimas de hombre en barbecho,
noche de invierno sin radiador
con la pensión que tiene el abuelo.

Numantino sin Numancia,
si los desahucia el banco este lunes
¿quién hará lumbre con tus cimientos?.

Y al banco de alimentos vas con corbata,
sobre tu espalda el planeta entero se sostendrá.

Escucha la llamada,
únete al grito de los cansados,
la vida fue un ensayo hasta ahora,
sal a la calle, salta las olas,
brilla en la tarde tu luz de aurora.

Que el miedo cambie de bando,
que el precariado se haga visible,
que no se olviden de tu alegría.
Que la tristeza, si es compartida,
se vuelve rabia que cambia vidas.

18. YA VES

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Ya ves, a veces me canso de ser hombre y también
me agota escuchar que todo va bien,
y ver tristes hombres mirando al sur,
y no existir si no me miras tú.

Ya ves, a veces me canso de perderte y saber
que estamos solos y no va a volver
Guevara para darme la razón
de no verte tendida en mi colchón.

Y mientras tanto,
estrépito de andamios,
pateras y naufragios,
desvelan nuestro sueño.
Y mientras tanto,
si hoy se cae La Habana,
¿el día de mañana
quién será nuestro dueño?

Así yo canto para recordar
que sigues a mi lado,
que aún sueñas despierta porque así
vencemos el cansancio.
Así yo canto para recordar
que aún seguimos vivos,
si no ves más allá de tu horizonte
estaremos perdidos.

Ya ves, a veces me canso de ser libre, de ser
libre para venderme y caer
muerto donde mi libertad prefiera,
siempre al otro lado de tu frontera.

Ya ves, a veces me canso de mí y de no tener
valor para buscarte y cometer
todo delito que este amor exija.
“Quieta ahí, tus labios o la vida”.

Y mientras tanto,
estrépito de andamios,
pateras y naufragios,
desvelan nuestro sueño.
Y mientras tanto,
si arde Lacandona
si Marcos abandona,
¿quién será nuestro dueño?

Así yo canto para recordar
que sigues a mi lado,
que aún sueñas despierta porque así
vencemos el cansancio.
Así yo canto para recordar
que aún seguimos vivos,
si no ves más allá de tu horizonte
estaremos perdidos.

19. NIEVE

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Aquel día fue el más frío del enero más amargo.
Quizá el invierno más largo que el amor ha conocido.
Ella fumando tirita, superviviente de aludes,
él escribiendo en la nube de su boca un todavía.

Él sale de algún garito, como perdido en la niebla,
ella busca primaveras mientras fuma un cigarrillo.
Y ahí, en mitad de la nada, en la intemperie se encuentran,
queda la calle desierta cuando cruzan la mirada.

Y nieva.
Sobre mi espalda cansada,
sobre mi casa atrapada en la bola de cristal
que la soledad agita cuando todo se termina,
cuando todo acaba mal.

Y nieva.
Nieva y nadie dice nada,
quedan solo las pisadas
de los que salen de escena.
Nieva y solo se sonríen,
se congelan los jazmines,
la escarcha trepa mis piernas.
Y nieva.

Buscando la piel calor, sin querer se han acercado.
Hace frio, alguien ha hablado, conversación de ascensor.
Tiene lo eterno un principio en el bigbang más pequeño.
Llena la nieve el silencio.Se asoman al precipicio
del pasado y sus fantasmas mientras la nieve los cubre
y faltan a la costumbre de ser prudentes y charlan,
sin pudor y sin blindajes, y la noche se derrumba.
La nieve no para nunca y se olvidan de los planes.

Y nieva.
Sobre mi espalda cansada,
sobre mi casa atrapada en la bola de cristal
que la soledad agita cuando todo se termina,
cuando todo acaba mal.

Y nieva.
Nieva y nadie dice nada,
quedan solo las pisadas
de los que salen de escena.
Nieva y solo se sonríen,
se congelan los jazmines,
la escarcha trepa mis piernas.
Y nieva.

Llega por fin el abrazo, ya casi no sienten frio,
quedan los dos ateridos, los cuerpos entrelazados.
Tienen miedo del futuro. Ninguno quiere moverse,
los planes siempre se tuercen y el amor es como humo.

Ya nadie se marchará, ya la nieve los oculta.
Es el miedo quien sepulta bajo la nieve un quizá.
Queda enterrada la vida y un invierno para siempre.
No hay verano que deshiele el recuerdo de esta herida.

Y nieva.
Sobre mi espalda cansada,
sobre mi casa atrapada en la bola de cristal
que la soledad agita cuando todo se termina,
cuando todo acaba mal.

Y nieva.
Nieva y nadie dice nada,
solo quedan las pisadas
de los que salen de escena.
Nieva y solo se sonríen,
se congelan los jazmines,
la escarcha trepa mis piernas
Y nieva.

20. Y SIN EMBARGO

Letra: Joaquín Sabina
Música: Ismael Serrano

De sobras sabes que eres la primera,
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera,
por ti la vida entera;
y, sin embargo, un rato, cada día,
ya ves, te engañaría
con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera.

Ni tan arrepentido ni encantado
de haberme conocido, lo confieso.
Tú que tanto has besado tú que me has enseñado,
sabes mejor que yo que hasta los huesos
sólo calan los besos
que no has dado,
los labios del pecado.

Porque una casa sin ti es una emboscada,
el pasillo de un tren de madrugada,
un laberinto
sin luz ni vino tinto,
un velo de alquitrán en la mirada.

Y me envenenan los besos que voy dando
y, sin embargo, cuando
duermo sin ti contigo sueño,
y con todas si duermes a mi lado,
y si te vas me voy por los tejados
como un gato sin dueño
perdido en el pañuelo de amargura
que empaña sin mancharla tu hermosura.

No debería contarlo y, sin embargo,
cuando pido la llave de un hotel
y a media noche encargo
un buen champán francés
y cena con velitas para dos,
siempre es con otra, amor,
nunca contigo,
bien sabes lo que digo.

Porque una casa sin ti es una oficina,
un teléfono ardiendo en la cabina,
una palmera
en el museo de cera,
un éxodo de oscuras golondrinas.

Y me envenenan los besos que voy dando
y, sin embargo, cuando
duermo sin ti contigo sueño,
y con todas si duermes a mi lado,
y si te vas me voy por los tejados
como un gato sin dueño
perdido en el pañuelo de amargura
que empaña sin mancharla tu hermosura.

Y cuando vuelves hay fiesta
en la cocina
y bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno
y el lunes al café del desayuno
vuelve la guerra fría
y al cielo de tu boca el purgatorio
y al dormitorio
el pan de cada día.

21. VINE DEL NORTE

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Vine del norte buscando una canción y una cruz,
y allí se cruzó un cometa, y en su estela estabas tú.
En Madrid seguiría lloviendo, triste como lo dejé,
y en Santiago con tus luces y su noviembre me quemé.

Y fue después de un concierto, una noche en tu universidad,
allí te encontré de nuevo, “Hoy te invito a carretear”.
“Acepto gustoso tu oferta, sólo con una condición:
que no se acabe esta noche y que no me enamore yo”.

Andando por La Alameda, tú me empezaste a contar
causas, azares y luchas, en estos días y al pasar
por delante de La Moneda, tú tarareaste a Jara.
Me miraste, “Así tan duro, tienes un aire a guevara”.

Y entramos en un bareto, y allí alguien cantaba a Fito.
“A este paso me enamoro, sólo me falta otro pisco”.
“Déjate de historias, súbete ahí, y cántame una de Silvio”.
“Sólo si me das un beso”, y todos cantaron conmigo.

Salimos del bar borrachos, agarrados de la mano,
y en la calle como siempre jodiendo andaban los pacos.
Tú les gritaste “¡Asesinos!”, y los dos echamos a correr.
Tú reías, y en tu risa yo me veía caer.

Pero, “¿Dónde has estado este tiempo? Se hace tarde, vete a casa”,
y en tu abrazo a lo lejos, creí oír a los Parra,
cantando para nosotros. Será mejor que me vaya.
Ahí quedé, solo, gritando, sin ti, “Te recuerdo, Amanda”.
“Te recuerdo, Amanda”.

Al tiempo llegué a mi norte, con una canción y una cruz,
con la estela de un cometa, con tu mentira y con tu luz.
En Madrid seguía lloviendo, tal y como lo dejé,
y en Santiago tantas cosas, hoy me muero por volver.
Hoy me muero por volver.

22. VÉRTIGO

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Recibiré postales del extranjero,
tiernas y ajadas, besos, recuerdos.
¿Cómo están todos? Te echo de menos.
Cómo pasa el tiempo…

Seremos otros, seremos más viejos,
y cuando por fin me observe en tu espejo,
espero al menos que me reconozca,
me recuerde al que soy ahora.

Aquellas manos, aquella mujer,
aquel invierno no paraba de llover,
perdona que llegue tan tarde,
espero saber compensarte.

Estás tan bonita, te invito a un café,
la tarde es nuestra, desnúdame.
Tras el relámpago te decía: “Siempre
recogeré flores en tu vientre”.

Otro hombre dormirá contigo
y dará nombre a todos tus hijos.
Ven, acércate a mí,
deja que te vea,
que otras primaveras
te han de llevar muy lejos de mí.

Vértigo, que el mundo pare,
que corto se me hace el viaje.
¿Me escucharás, me buscarás,
cuando me pierda y no señale el norte
la estrella polar?

Las frías mañanas en la facultad,
tú casi siempre huías conmigo al bar,
y me enfadaba si preferías
el aula a mi compañía

Sobre la mesa botellas vacías,
qué sano es arrancarte esa risa,
y ahora cambiemos el mundo, amigo,
que tú ya has cambiado el mío.

¿Qué haré cuando te busque en la clase,
y mi eco me responda al llamarte?
Otros vendrán y me dirán
que te marchaste,
que te cansaste
ya de esperar.

Vértigo, que el mundo pare,
que corto se me hace el viaje.
¿Me escucharás, me buscarás,
cuando me pierda y no señale el norte
la estrella polar?

Y la ronquera, los traicioneros nervios,
que me atacan antes de cada concierto,
viejas canciones, antiguos versos,
que espero retenga algún eco.

Y en el futuro espero, compañero, hermanos,
ser un buen tipo, no traicionaros.
Que el vértigo pase y que en vuestras ventanas
luzca el sol cada mañana.

Pero basta de lamentos,
brindemos, es el momento,
que estamos todos
y no falta casi nadie,
que hay que apurar
la noche que acaba de empezar.

Vértigo, que el mundo pare,
que corto se me hace el viaje.
¿Me escucharás, me buscarás,
cuando me pierda y no señale el norte
la estrella polar?

23. AHORA QUE TE ENCUENTRO

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Ahora que la vida nos arranca nuestra manta,
y perdido e hipocondríaco, ya no duermo de un tirón.
Ahora que la noche es un rumor de risa ajena
que se aleja por la calle y nos congela el corazón.

Ahora que respiro y resulta más difícil
sacar bajo nuestra piel las astillas del recuerdo.
Ahora que me pierdo las auroras de Madrid
y no suenan en las radios las canciones que te debo.

Ahora que te miras por más tiempo en los espejos,
ahora que necesitamos excusas para emborracharnos.
Ahora que la brisa no enmaraña nuestro pelo,
ahora que ya no marcamos tantos goles con la mano.

Ahora que discuto a gritos con el telediario,
que reconozco en mi enojo las manías de mi padre.
Ahora que en los bares ya no crecen crisantemos,
que regreso de muy lejos y no deshago el equipaje.

Ahora traes la lluvia y, aunque ya no tenga edad,
me desvisto en la tormenta, grito tu nombre en la calle.
Ahora que te encuentro todo se vuelve verdad,
se derrumban los palacios y traes verde a sus solares.

Haces que este otoño ilumine mis mañanas
y haga callar al reloj del vientre del cocodrilo.
Traes un corazón para cada hombre de hojalata.
Ahora cambias mis razones y me vistes de domingo.

Ahora que he aprendido a desaprender las reglas
y que todo temporal nos regala una enseñanza,
y a decir que te amo con 140 letras
o a encerrar en un gin tonic todas nuestras esperanzas.

Ahora que las noches sin tu luz me han enseñado
que toda felicidad deja algún damnificado,
que, en las caracolas, el mar nombra tu recuerdo,
que revuelvo mis cajones para encontrar tu retrato.

Ahora traes la lluvia y, aunque ya no tenga edad,
me desvisto en la tormenta, grito tu nombre en la calle.
Ahora que te encuentro todo se vuelve verdad,
se derrumban los palacios y traes verde a sus solares.

Haces que este otoño ilumine mis mañanas
y haga callar al reloj del vientre del cocodrilo.
Traes un corazón para cada hombre de hojalata.
Ahora cambias mis razones y me vistes de domingo.

24. AGUA Y ACEITE

Letra: Rodolfo Serrano
Música: Ismael Serrano

Cantar Sabina a las dos de la mañana,
despertarme con un tango del polaco,
volver en autobús desde La Habana
y llegar hasta los bares en un barco.

Cerrar garitos y abrir comisarias,
seguir por los tejados a las gatas,
ser por la noche Batman, y de día
zombie de Walking Dead entre las mantas.

Llegar a casa y ver que estás dormida,
y dormir a tu lado y sin moverme.
Después, mientas te abrazo, vida mía,
le doy gracias a dios que ha conseguido
que liguen bien el agua y el aceite.

Llegar a casa y ver que estás dormida,
y dormir a tu lado y sin moverme.
Después, mientas te abrazo, vida mía,
le doy gracias a dios que ha conseguido
que liguen bien el agua y el aceite.

A los que dicen que yo no te merezco:
no hay demonio que no fuera antes ángel.
Tentar a tus amigas con mis versos
e invitar a cerveza a tus amantes.

Ser golfo sin remedio para algunos
y Marlow para ti en el “Largo adiós”.
Sin oficio ni beneficio para unos,
para ti Lucifer negando a dios.

Llegar a casa y ver que estás dormida,
y dormir a tu lado y sin moverme.
Después, mientas te abrazo, vida mía,
le doy gracias a dios que ha conseguido
que liguen bien el agua y el aceite.

Llegar a casa y ver que estás dormida,
y dormir a tu lado y sin moverme.
Después, mientas te abrazo, vida mía,
le doy gracias a dios que ha conseguido
que liguen bien el agua y el aceite.

Yo, el Hombre Enmascarado, Diana tú.
Yo, Superman y tú la kriptonita.
Yo, Stevenson en los mares del sur,
y tú 20 poemas en mi vida.

25. AGUAS ABRIL

Letra: Luís Pastor
Música: Ismael Serrano

No sé de qué compás te deslizaste,
en qué estación de metro te perdí.
No vi llegar a lobo y me avisaste.
Las tiendas se han cerrado para mí.

Aguas abril, flores en mayo.
Beso una estatua de sal.
Se fue mi tren, también mi barco.
Sólo en mi puerto de mar.

Me visto de terraza sin licencia,
me lo hago de vuelo sin motor.
De aquí pa’ allá, como el inspector Gadget,
persigo algún indicio de tu amor.

Aguas abril, flores en mayo.
Camino solo por Madrid.
Se acerca junio y cumplo años.
Soy un extraño para ti.

Estoy como Neptuno cuando hiela.
Mi horóscopo me dice: precaución,
que tú eres cáncer y hoy hay luna llena
y aún tengo que hacer otra canción.

Aguas abril, flores en mayo.
Aunque sonría no soy feliz.
Junio me quema y llega julio,
quizá me vaya a San Fermín.

No sé de qué compás te deslizaste,
en que estación de metro te perdí.
Tampoco oí ¡Ismael, que viene el lobo!
Las tiendas han cerrado para mí.

Aguas abril, flores en mayo.
Beso una estatua de sal.
Se fue mi tren, también mi barco.
Sólo en mi puerto de mar.

Aguas abril, flores en mayo.
Camino solo por Madrid.
Se acerca junio y cumplo años,
soy un extraño para ti.

26. TODO EMPIEZA Y TODO ACABA EN TI

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

No voy a pedir perdón
por descubrir en ti la luz de mis latidos.
No he de pedir permiso
para adorar tu rostro dulce y ferozmente.
La gente nada sabe del amor
si no se reconoce en nuestros pasos.
Y al lado de la cama –más bien al pie–
espero a que esta aurora te despierte.
Que no espere mis disculpas, corazón.
Todo empieza y todo acaba en ti.

Y no te asustes, mi amor,
si mi voz suena algo seria y definitiva.
La vida es una y una es la respuesta.
Mi piel se quema sin tu suave sombra.
Te nombran las ciudades que pisé
y en cada esquina encuentro tu acertijo.
Si vivo fue porque siempre esperé
para entregarte mi pecho desnudo.
El futuro me ha nombrado con tu voz.
En ti todo encuentra una razón.

Todo comienza en ti:
el resto de mi vida y la razón
de abrir cada ventana, la canción
que resuelve mis dudas,
mi delirio y mi cura.
Y todo acaba en ti,
los besos, cada fiesta y la raíz
que bebe mis dolores, mi febril
costumbre de buscarte, mis días y este hambre de ti.

No voy a pedir perdón
por entregarme en cuerpo y alma a tus pecados.
Cansado de los subterfugios,
me sumo a tu motín sin ataduras.
Que envidien mi locura, corazón,
tú eres mi hogar y afuera me muero de frío.
Elijo regalarte mi canción
porque apareces en todos mis planes.
Me alumbraste y renacido creo en mí.
Todo en tu figura halla su fin.

Todo comienza en ti,
el resto de mi vida y la razón
de abrir cada ventana, la canción
que resuelve mis dudas,
mi delirio y mi cura.
Y todo acaba en ti,
los besos, cada fiesta, la raíz
que bebe mis dolores, mi febril
costumbre de buscarte, mis días y este hambre de ti.

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