En un primer momento, los relatos iban a conformar una suerte de libro de viajes. Serrano dice a VOS que pensaba en un libro con narraciones a la manera de los cuentos de Galeano, que abrevan en la tradición oral. “Pero me puse a escribir y salió otra cosa”, confiesa.

Así llegaron a ser no ya los viajes del autor sino los de otros; y más precisamente las cuentas pendientes de gente que no se rinde y entiende que nunca es tarde para cumplir la promesa hecha a uno mismo.

El libro, en el que la analogía entre viento y canción es inevitable, establece vínculos entre cada relato, que se entrelazan.

–En esa unidad se puede pensar en un texto más abarcativo que sólo relatos separados, ¿en algún momento el libro te pidió ser novela?

–Puede que sí, no se trata de una antología de relatos dispersos, fueron pensados en su conjunto, incluso el primero y el último, que funcionan como prólogo y epílogo ya que no se conectan tanto con el resto. Pueden tener ese aire por los vasos comunicantes, la analogía de la Matrioshka está presente como un camino de historias que llevan a otras historias. Y la estructura de cada cuento, que comienza con una historia personal para luego contar la historia de un segundo y un tercero, son varias dentro de una misma.

–¿Qué representa para vos el libro, es un primer paso en una posible carrera literaria?

–Es una puerta que se abre, y que espero traspasar a menudo porque el paisaje de lo recorrido me ha encantado y he disfrutado mucho escribiendo, fue un reto muy enriquecedor. Me di cuenta con esta experiencia de que a mí lo que realmente me gusta hacer es contar historias. La música me apasiona y es parte de mi vida, pero entiendo que existen muchas formas de contar historias y la narrativa es eso, tener algo para contar. Escribimos historias para tratar de darle un argumento a nuestra vida, por eso nos gusta leer. Eso es lo que me atrae en lo personal.

–¿Hay muchas diferencias o más similitudes entre componer música y escribir literatura?

–Los relatos conectan con el universo de las canciones, se me reconoce y se reconoce el espíritu que llevan dentro. Pero es verdad que es un código diferente, los cuentos son breves pero permiten desarrollar más capas que amplían el universo, eso me resulta divertido porque la canción es muy exigente, ya que estás al servicio de la rima, la métrica y la estructura, te exige que seas sintético. Mi problema es que no siempre soy sintético y esto te permite abrir más el camino para llegar a otros territorios. Cuando empiezas a contar una historia acabas contando otras, y eso no siempre te lo permite una canción. Es un viaje diferente.

El propio autor narra en primera persona las historias de este libro. Hay un juego de protagonista “facilitador”, con nombre y apellido.

–¿Cómo te llevaste con la primera persona y ese rol de anfitrión?

–Desde el principio, la idea fue ponerme en ese rol de anfitrión narrador que aparece como personaje, eso me permite contar vivencias personales, reírme de mí mismo, caricaturizarme en algún aspecto. Es un recurso que me permitía hablar de mí en algún punto.

En tiempos en los que se cuestiona la salud del mercado editorial (la caída de producción y ventas en la Argentina es tema de la Feria del Libro en la que el propio Ismael Serrano se presentará hoy), en el que se habla de crisis de lectura frente a la distracción que proponen, por ejemplo, las nuevas tecnologías, publicar un libro puede ser casi un acto de rebeldía.

De hecho, en uno de los cuentos, Serrano hace una descripción de cómo vamos perdiendo el hábito de redactar, de enviar y recibir correspondencia “física”. La analogía con la lectura resulta inevitable. ¿Por qué publicar un libro en este contexto? “La lectura a mí me ha salvado la vida. En momentos de crisis importantes, leer me ha conectado con el sentido de las cosas. Leer nos convierte en mejores personas, nos despierta la empatía, la sensibilidad y nos hace sentir menos solos en nuestras búsquedas e inquietudes; nos permite soñar”.

Agrega Serrano: “Es verdad que el ejercicio de leer está en peligro de extinción porque perdemos la capacidad de reflexionar en profundidad, las redes sociales e internet me apasionan, pero nos quita esa posibilidad que la lectura exige. Cuando se cuenta una historia se busca trascender, y creo que es necesario apostar a la lectura porque fomenta nuestra capacidad de análisis crítico”.

En la edición, él escribe que es un libro de viajes, pero no de los que hizo guitarra al hombro sino “de los que siempre quedan pendientes, de las huidas que sueñan aquellos a los que la vida golpea y, a pesar de todo, no se rinden”.

Puedes ver la entrevista en vos.lavoz.com.ar