Nota de prensa de La Llamada

Nota de prensa de La Llamada

LA LLAMADA
_El disco

Estamos ante un disco luminoso. La llamada tiene aire de fiesta, textos donde abunda una poesía de la felicidad que reconforta. Son canciones para un tiempo nuevo. Alegría de vivir en medio de la tempestad.
“La vida fue un ensayo hasta ahora/ Sal a la calle/ Salta las olas” reclama Ismael Serrano. Pero ¿a qué suena La llamada?
Suena a Ismael Serrano (por supuesto) pero hay más. Hay sonidos de América Latina, la épica de cierto rock de combate, pop en el mejor sentido de la palabra, canción romántica, candombe, bachata e himno de cancha.
Es canción de autor para el siglo XXI.
En este disco se menciona a Kurt Cobain, se cita a Silvio Rodríguez y en uno de los temas junto a Ismael Serrano canta Natalia Lafourcade, una de las más bellas voces del joven pop mexicano.
Y además de todo eso: ¿a qué suena La llamada? A América.
En el principio fue el folclore. O el folk, si se prefiere. Todo músico no hace sino reinventar el folclore, cantar otra vez sobre esos viejos sonidos que hechizaban alrededor de la hoguera en la noche de los tiempos. Algunos músicos lo saben, otros (pobres de ellos) lo ignoran. El folclore está en el origen del rock, del punk, de la música electrónica… Ismael Serrano lo sabe. Conoce perfectamente que en el principio fue el folclore y que a los ritmos de cierto folclore hay que regresar de cuando en cuando.
E Ismael Serrano actualiza el candombe y lleva a su terreno la bachata y convierte los sonidos de carnaval del Uruguay en un himno global titulado La llamada.
Pero no sólo eso. Ismael Serrano igual bebe del pop y el rock, de las baladas de Damien Rice y otros cantautores británicos, de los violines celtas y de cierto tono insurreccional del punk.
Y La llamada es un himno. A todo artista le gustaría componer un himno. Bob Dylan hubiera matado por haber sido el inventor La Marsellesa. Bueno, eso es una boutade. Dylan escribió Blowin’ in the wind que es un himno. Ismael Serrano también construye himnos. Lo fue Papá, cuéntame otra vez. Y lo es La llamada.

LA LLAMADA
_Las canciones

La llamada es una canción para la historia, épica en estado puro, uno de esos temas que a la primera escucha se percibe como incontestable hit.
La llamada captura a la perfección el espíritu convulso de la época que nos ha tocado vivir. Lo nuevo está naciendo y lo viejo no acaba de morir.
Hayas sido partidario o detractor de Ismael Serrano hasta ahora, después de escuchar La llamada, como poco, habrás de presentar tus respetos a un cantautor que se ha hecho adulto sin ceder un milímetro en su juvenil energía.
Batá, bongó, pandeiro, güiro, tambores, bombos y una aproximación musical a las llamadas uruguayas, composiciones de origen africano para la fiesta del carnaval. Eso es La llamada.
Música con ganas de pelea como El día de la ira, pieza que arranca remitiéndonos a Radiohead y al universo electrónico y contiene legítima ira punk. Aunque al final siempre la esperanza venza a toda oscuridad: “Somos la alegría que regresa/ el día de la furia en primavera”.
Y el amor (siempre). Uno de los asuntos principales de Ismael Serrano (y de cualquier artista que relate buenas historias). Especialmente emocionante resulta Mi problema, tema en el que la mexicana Natalia Lafourcade acompaña a Ismael Serrano. Todo un clásico instantáneo, pieza maestra, uno de los dúos más potentes que se han escuchado en los últimos años en la canción popular en español.
Una canción tan perfecta que pueden apropiársela de inmediato las orquestas que tocan en las fiestas de los pueblos, los borrachos, las colegialas enamoradas, los coros de camaradas que atruenan las barras de los bares.
Aires mexicanos a medio camino del pop y de Chavela Vargas. Letra de Rodolfo Serrano.
Siempre los sentimientos desatados. Como en Quisiera, exaltación feliz del amor, pura y simplemente una canción alegre para un viernes por la noche. La gente de Franz Ferdinand decía que su objetivo era escribir canciones con las que disfrutar antes de salir de marcha a echar unos tragos. Este es el caso.
Y los cuentos para niños, con gran presencia en este trabajo.
Rebelión en Hamelin suena a trova cubana, a Compay Segundo trazando un Chan Chan y las fábulas musicadas de Silvio Rodríguez.
La casa y el lobo o la reinterpretación del cuento tradicional al modo del poeta Goytisolo (“Érase una vez/ un lobito bueno”) pero esta vez con los tres cerditos desahuciados de su casa.
Y el paso del tiempo.
Recordando a Kurt Cobain y Éramos tan jóvenes como una continuación de Ahora y Vértigo o el tiempo acelerando el paso y, al final, no era para tanto.
“¿Dónde estaremos los dos cuando cumplamos cuarenta?” canta Ismael Serrano. En otro lugar, tal vez, pero con las mismas zozobras.
Y el talento desaforado que tiene Ismael para el drama: Ahora que te encuentro, con ese clímax emocional a mitad de la canción, ese ascenso súbito como en otras grandes obras maestras suyas (Vine del norte, Cien días…) cuando de repente estalla todo en un puñetazo lírico resultante del choque entre un brutal alarde de voz y un fogonazo orquestal de los que obligan al que escucha a levantarse del asiento.
Candombe para olvidar y Bachata mediterránea evidencian el interés de Ismael Serrano por explorar todo tipo de territorios musicales.
Absoluto contiene un piano al inicio tan brit pop aunque luego vuele a otros lugares y Te vi suena celta y es una bella miniatura en forma de poema de amor.
La llamada contiene las mejores canciones de Ismael Serrano y, por encima de todas, La llamada, llamada a convertirse en clásico. Palabras mayores.

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