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1. Apenas sé nada de la vida

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

No sé nada o casi nada de la vida,
apenas sé escribir mal un soneto.
No sé dónde van a parar los deseos
que no alcanzan a la estrella abatida.

De esta vida, ya ves, no sé casi nada:
nunca sé qué regalar en cumpleaños,
yo no sé bailar sin enredar mis alas,
no sé por qué grito en los acantilados.

Apenas sé alguna cosa de la vida.
No sé hacer caniches con globos violetas,
no sé despedirme sin hacer escenas,
es infaltable mi naufragio en la cocina.

No sé nunca qué decir en cualquier brindis,
ni qué cuentan las ovejas al dormir.
No sé dónde empezará el Apocalipsis,
dónde está el clavel que sellará al fusil.

Pero sé, aunque sepa poco de la vida,
que la tarde de sofá si estás al lado
me cura mi lunes y mi miopía,
da respuesta al universo y sus acasos.

Pero tengo la certeza, cuando menos,
de que tu presencia espanta a los demonios,
y trae noche de verano al dormitorio,
que contigo cada marzo es el primero.

Apenas yo sé nada de este mundo,
no sé dónde está el edén de los borrachos,
ni la playa escondida en el asfalto,
ni quién se besa en este segundo.

No sé por qué los payasos me dan miedo.
O por qué salva a los marinos el delfín.
No sé a qué dios dedicar mis juramentos,
ni si mi primer amor se acuerda de mí.

Pero sé, aunque sepa poco de la vida,
que la tarde de sofá si estás al lado
me cura mi lunes y mi miopía,
da respuesta al universo y sus acasos.

Pero tengo la certeza, cuando menos,
de que tu presencia espanta los demonios
y trae noche de verano al dormitorio,
que contigo cada marzo es el primero.

2. Candombe para olvidar

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Quien siempre gana, nada sabe de la vida
y el cansancio duele más que el desamor.
Hay recuerdos como arenas movedizas
y rencores que hacen perder la razón.

Así que arriba la mirada y la copa,
ella se fue y sobreviviste al armisticio,
perdieron filo los puñales de su boca.
Todo final anuncia siempre otro principio.

Tu corazón, estado civil sufriente,
busca otra diosa de la noche que le ampare
o un manual para hacer fuego en la intemperie
en las canciones que se cantan los amantes.

Y si la encuentras, disimula bien y evita
esa sonrisa de no dejé de amarte.
Todo iceberg que escapa siempre a la deriva
cuando abandona los inviernos se deshace.

Y aunque olvidar es una forma de mentir,
quizá esté bien abrir por fin cada ventana.
Si sufrir por desamor es el delito,
vivir dándolo todo será la coartada.

Quien siempre gana nada sabe de la vida
pero esta noche nos dejamos de derrotas.
Hoy nuestras rosas olvidaron sus espinas
y la princesa ha renunciado a su corona.

Es verdad que hay borrones indelebles,
que el mar siempre hace retornar los cuerpos,
que ella era tu refugio en los septiembres,
y tu playa sin amarre ni sendero.

Pero hay siempre un viernes en cada isla,
un asfalto en el que crecen las violetas
y hay palacios con tejado de uralita
que nos salvan igualmente en la tormenta.

Y aunque olvidar es una forma de mentir,
quizá esté bien abrir por fin cada ventana.
Si sufrir por desamor es el delito,
vivir dándolo todo será la coartada.

Quien siempre gana nada sabe de la vida
pero esta noche nos dejamos de derrotas.
Hoy nuestras rosas olvidaron sus espinas
y la princesa ha renunciado a su corona.

Quien siempre gana nada sabe de la vida
y la rutina duele más que el desamor.
Tus recuerdos son arenas movedizas
y hay adioses que hacen perder la razón.

3. Pequeña bachata mediterránea

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Llegué,
pronto contra mi costumbre,
a la hora en que los lunes
dejan por fin de doler.

En fin,
tener miedo y estar vivo
a menudo es parecido.
Así que,
¿cómo no temerte a ti?

Y, así,
iluminaste la calle,
irrumpiendo cual milagro,
“¿llevas mucho esperando?”
“Sólo un rato”, te mentí.

Después,
entramos por fin al teatro,
por la obra no pregunten,
me distrajo su perfume
de lluvia y atardecer.

Salimos a la noche y la calle
era el mar en el que todo empieza.
Cerramos casi todos los bares,
saltamos todas las hogueras.
Buscábamos la cura
del miedo y del insomnio
y todas las aceras
desembocaban en tu dormitorio.

Y allí,
nos desabrigó el silencio
y hablaron por fin los cuerpos
para abrazar su raíz.

Marché,
con la aurora, de tu casa.
Si el alma te quema, llamas
y tomamos un café.

Mi amor,
como casi siempre tarde,
regresé para buscarte
y te he escrito una canción.

Y yo,
a la puerta del teatro
hoy te espero como entonces,
no hay adiós que no te nombre
ni poema sin tu olor.

Salimos a la noche y la calle
era el mar en el que todo empieza.
Cerramos casi todos los bares,
saltamos todas las hogueras.

Buscábamos la cura
del miedo y del insomnio
y todas las aceras
desembocaban en tu dormitorio.

4. El día de la ira.

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Llegará por fin el día de la ira,
vestirás de abril las calles y las plazas,
construirás tu nido en mis manos de encina,
desharemos el camino y la cama.

Llegará por fin el día en que despiertes,
temblarán por fin los templos de la usura, todo será incierto, todo menos tu vientre,
nuestros dioses sonreirán si me desnudas.

Escribid poemas de amor en cada muro,
flores en el pelo para el funcionario,
señalemos sin piedad al rey desnudo,
levantadme tarde y vístete despacio.

Somos el rumor en el silencio,
un estruendo de aves que se acerca,
domingo soleado en los inviernos,
el abrazo en cada borrachera,
el verso inconcluso de tu rabia,
una risa en plena madrugada.
Somos la alegría que regresa,
el día de la furia en primavera.

Para defender tu paz y tu alegría,
vestirás de abril los grandes bulevares.
Llegará por fin el día de la ira:
un otoño de cenizas y bigbanes.

Y la hiena financiera y su dinero,
sacarán sus garras de los hospitales.
Curarás el ala rota del maestro
te dirán que no te vayas los juglares.

Llegaré hasta a ti como agua hasta la cuenca,
con pasión se besarán los generales,
planearemos nuestra huida en asamblea.
Todo está pasando justo en este instante.

Tú y yo conspiraremos en los bares,
nadie podrá decidir sobre tu vientre,
epitafios para obispos sin amante,
besos para cada princesa durmiente.

Somos el rumor en el silencio,
un estruendo de aves que se acerca,
domingo soleado en los inviernos,
el abrazo en cada borrachera,
el verso inconcluso de tu rabia,
una risa en plena madrugada.
Somos la alegría que regresa,
el día de la furia en primavera.

5. Rebelión en Hamelin

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

En Hamelin los ratones
a la nada se lanzaban
tras la música hechizada
de un flautista de renombre.

Se detuvo en el camino
un ratón a preguntarse
por qué seguir tan campantes
aquel son tan asesino.

Reunida en asamblea
la disidencia roedora,
decidieron que era hora
de cambiar de cantinela.

Unos votaron candombe,
uno samba, otro cumbia,
otro el rumor de la lluvia,
uno incluso cantautores.

Rebelión en Hamelin.
No me seas conformista.
Acuérdate de vivir,
que no te engañe el flautista.

Rebelión en Hamelin.
Duda del son de la inercia.
El mundo gira por ti
cuando buscas las respuestas.

Lo tiraron al flautista
desde la orilla hasta el río
y rescatan lo perdido
renovando melodías.

Los ratones desde entonces
deciden juntos la senda.
Sin que nadie los reprenda
bailan sus propias canciones

Rebelión en Hamelin.
No me seas conformista.
Acuérdate de vivir,
que no te engañe el flautista.

Rebelión en Hamelin.
Duda del son de la inercia.
El mundo gira por ti
cuando buscas las respuestas.

Rebelión en Hamelin.
No me seas conformista.
Acuérdate de vivir,
que no te engañe el flautista.

Rebelión en Hamelin.

6. Éramos tan jóvenes

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano y Jacob Sureda

Éramos tan jóvenes que dolía casi todo:

Madrid, su puerto de mar, el rumor de sus olas…
Como una yedra el tiempo gateaba silencioso.
Cómo acercarme a ti sin parecer un idiota…

Intento recordar cuál era la respuesta,
¿dónde estaremos cuando cumplamos cuarenta?
Cantaba Kurt Cobain, cerraba de un portazo, huía
y, mientras tú suspirabas, se aplazaba la vida.

Éramos tan jóvenes que parecían verdad
el asta que soñabas en la frente de un corcel,
las prisas sin maleta en aquel maldito hostal,
la playa sin naufragio a la que juraste volver.

Mis padres se han marchado, cocinaré espaguetis.
Los viernes por la noche ardiendo como un ave fénix.
Rones y amanecida planeando barricadas,
pañuelos palestinos cuidándonos las gargantas.

Ahora que llego a casa, que todos los mares se aquietan,
repaso lo que he vivido, recuerdo nuestras promesas
y he de decir que he cumplido con algunas y no es poco.
He sobrevivido al otoño, a su mordisco de lobo.

Amo a una mujer clara que amo y me ama sin pedir nada,
una hechicera abre el cielo cuando le canto una nana.
Puede que al mirarme ahora, con ojos de aquellos días,
reconozcas al muchacho que a ciegas te desvestía.

Éramos tan jóvenes que todo nos nombraba:
versos de Benedetti, cada amante en su perjurio,
todo barco que encallaba en el banco de tu plaza,
Julie Delpy y Ethan Hawke borrachos junto al Danubio.

Ateo sin salvación, tú eras mi zarza ardiente,
traías el carnaval a finales de septiembre.
Llamaba de madrugada desde cualquier cabina,
gritaba mil maldiciones mientras Bagdad ardía.

Éramos tan jóvenes que todo nos curaba:
los libros de Kundera, tus besos zapatistas,
el asiento de atrás, dormir sobre tu falda,
Marcos, subcomandante, cantándonos por Sabina.

Intento recordar cuál era la repuesta,
¿dónde estaremos los dos cuando cumplamos cuarenta?
Cerraba Kurt Cobain tu corazón de un portazo
y mientras tú llorabas memorizaba tu abrazo.

Ahora que llego a casa, que todos los mares se aquietan,
repaso lo que he vivido, recuerdo nuestras promesas
y he de decir que he cumplido con algunas y no es poco.
He sobrevivido al otoño, a su mordisco de lobos.

Amo a una mujer clara que amo y me ama sin pedir nada,
una hechicera abre el cielo cuando le canto una nana.
Puede que al mirarme ahora con ojos de aquellos días
reconozcas al muchacho que a ciegas te desvestía.

7. Quisiera

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Traes los ojos llenos de cenizas,
en tu voz tiemblan nubes negras.
Aúllan todos los cachorros
perdidos en gasolineras.
Eres el verso que uno escribe,
borracho, en una servilleta.

Hoy no harás la cama ni las paces,
te pintas la boca de viernes.
Sales a la calle y sueñas
una canción que nos despierte.
Traes la tormenta a nuestra orilla.
Cuando te marchas
hay sudestada en la Gran Vía.

Quisiera salvarte entre el escombro,
ser abrigo en tu charco,
llevarte la bolsa de la compra,
apagarte el cigarro.

Quisiera raptarte en bicicleta
quizá asaltar un banco,
viajar sin billete y sin maleta
para aprender despacio.

Que el periódico hable de tu pena
y tu aventura,
de la cura final de tu llanto

El caso es que viernes y yo te amo.
La boca del metro te escupe
y te enredas en las zarzas
que crecen entre tanto ajuste.
Despliegas bien tus alas rotas
aunque Madrid se derrumbe

No toda la derrota es hermosa,
ni todo borracho hombre sabio
pero la lucha y mi copa
no acaban en este fracaso.
Hermosa, me besas despacio.
Llevas la antorcha
hacia la toma de palacio.

Quisiera salvarte entre el escombro,
ser abrigo en tu charco,
llevarte la bolsa de la compra,
apagarte el cigarro.

Quisiera raptarte en bicicleta
quizá asaltar un banco,
viajar sin billete y sin maleta
para aprender despacio.

Quisiera escribir en cada muro
las ganas que te tengo,
arañar los coches oficiales
que huyen del deshielo.

Quisiera raptarte en bicicleta
quizá asaltar un banco,
viajar sin billete y sin maleta
para aprender despacio.

8. Mi problema

Letra: Rodolfo Serrano
Música: Ismael Serrano

Me lo dicen amigos y enemigos:
que tú eres mi único problema
desde que ya no estás conmigo.
Dedícale a Cupido esta esquela,
virgen del desconsuelo y del peligro.

Las noches ya no son como eran antes,
ni son igual los bares y sus rostros.
Quedó esta pena de sala de embarque
y yo con este insomnio tan nosotros,
cegado por la luz de otros amantes.

Cuando me echo a la calle, vida mía,
se paran el reloj y los calendarios,
los andenes son todo despedidas,
tu nombre ya no está en el diccionario
y antes de la muerte ya no hay vida.

Si tú eres mi problema y mi pecado,
quiero escapar contigo hasta el infierno,
pagar mis penitencias a tu lado.
Sin sentencia, mi vida, me condeno
a la cárcel sin puertas de tu abrazo.

Buscando entre el escombro del pasado
no encontraré el perdón. Tan sólo tengo
el recuerdo de un coche abandonado,
la tristeza y el tedio de los presos,
una cena sin vino ni invitados.

Te espero cada noche a mi regreso
a ese erial que es nuestra cama, incluso
después de haber gastado cien mil besos
quemándome mis labios. Yo me acuso
de descubrir tu carne en otros huesos.

Cuando me echo a la calle, vida mía,
se paran el reloj y los calendarios,
los andenes son todo despedidas,
tu nombre ya no está en el diccionario
y antes de la muerte ya no hay vida.

Si tú eres mi problema y mi pecado,
quiero escapar contigo hasta el infierno,
pagar mis penitencias a tu lado.
Sin sentencia, mi vida, me condeno
a la cárcel sin puertas de tu abrazo.

9. La casa y el lobo

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

El cerdito menor compró su casa,
hecha con adobe y paja fue su hogar.
La vistió de amaneceres y recuerdos,
un abrazo te esperaba en el umbral.

Concedió un lobo feroz la hipoteca,
una jaula de oro con alto interés.
El cerdito trabajaba y trabajaba
para cumplir puntual con su deber.

“Y soplaré y soplaré si tu dinero
no llena los bolsillos del lobo feroz”.
“Y soplaré y soplaré, mejor que el miedo
no hay incentivo para un buen pagador.”

Un invierno frío e intenso,
el cielo estalló en pedazos
y en la casa de adobe y paja
se quedaron sin trabajo.

Quién se atrevió a echarte la culpa del naufragio
a ti, que siempre trabajaste y trabajaste.
A fin de mes llegó la orden de desahucio,
no tardó en aullar el lobo cobarde.

El cerdito más pequeño se negaba
a dejar su casa en manos de usureros.
La familia se atrinchera ante la puerta.
“No habrá viento que desmonte nuestros sueños”.

Pero el feroz lobo vino con su corte
de expertos sopladores sin piedad
y preparan los pulmones mientras tiembla
el recuerdo de tu abrazo en el umbral.

“Y soplaré y soplaré pues tu dinero
no llega a los bolsillos del lobo feroz”.
“Y soplaré y soplaré, mejor que el miedo
no hay incentivo para un buen pagador”.

De repente un río de gente
apareció firme e iracundo.
Y a la casa de adobe y paja
rodearon como un muro.
El pulmón de un soplador
emitió un leve suspiro.
La marea dio respuesta
al acoso del vecino.

“Y soplarás y soplarás”, gritaban todos,
“y no se moverá un tabique de esta casa”.
“Y soplaré y soplaré”, gritaba el lobo
y toda la calle estallaba en carcajadas.

Y poco a poco el lobo con su comitiva
abandonaba cabizbajo el desalojo.
Es la marea la que sopla ahora la herida,
no la codicia implacable de los lobos.

10. Absoluto

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Absoluto somos sólo tú y yo,
lo real, convengamos, un consenso.
Soy la pieza indispensable de tu puzzle,
de tu agenda de emergencias el primero.

Dicho esto, si el invierno viene frío
y ando lejos de tu barrio y te desvelas,
si el demonio aparece con bombones
no me cuentes si un día le abres la puerta.

Es posible que la noche y sus etcéteras
de espejismos desdibujen mi silueta.
Lloverá y una ropa que no es la mía
quizá tiendas una noche ante tu hoguera.

Será entonces un detalle que me mientas,
ahórrate las confesiones si aún me amas.
Que una nieve piadosa tape el rastro
de los pies de Robinson hacia tu cama.

Que el pasado no inocule su veneno,
bébete como un gin tonic nuestra culpa.
Tienen labios como espadas los sinceros
y mi pobre corazón es flor de estufa.

Que tu verdad no me despierte a golpes,
pon a salvo de su filo los honores.
Olvidar es todo un gesto de clemencia
para torpes que no olvidan sus amores.

Absoluto somos sólo tú y yo.
Lo real, lo sabes bien, lo convenido.
Sé que soy el sol que alumbra tu deshielo,
el vermú de tu mañana de domingo.

Si una noche Lucifer trepa tus trenzas,
pon empeño en ocultar sus arañazos
y que el viento matinal airee la casa,
que la esencia vuelva dentro de su frasco.

Que el pasado no inocule su veneno,
bébete como un gin tonic nuestra culpa.
Tienen labios como espadas los sinceros
y mi pobre corazón es flor de estufa.

Que tu verdad no me despierte a golpes,
pon a salvo de su filo los honores.
Olvidar es todo un gesto de clemencia
para torpes que no olvidan sus amores.

Absoluto somos sólo tú y yo.
Lo real, lo sabes bien, lo convenido.

11.Te vi

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Dibujas alas para todos los corceles
y cada margarita trae pétalos impares.
Todas las miradas abandonan los teléfonos
y encuentran que la vida estaba en otra parte.

Te vi,
como agua a la arcilla
llegas a mi vida y me torneas.
Te vi,
todo estaba claro.
Ahora llegas tú y me desordenas.

La pena es un insecto atrapado en ámbar
y en todos los tejados un hombre escribe versos.
En cada ceda el paso se arma batucada
y en todos los moteles se jura amor eterno.

Te vi,
cachorra sin dueño,
mi dulce corazón durmiendo en otro cuerpo.
Te vi,
con ojos de marzo,
relámpago que anuncia tormenta en el desierto.

Llegarás como abril,
mi fin de semana eterno.
Bailaré para ti,
reina de todos mis torneos.
Si los lunes te duelen
yo te levantaré.
Cuando el viento arrecie,
permaneceré de pie.

El mar al que mis pétalos se arrojan…
Colibrí de marzo, pequeña supernova.

Eres la tarde de un viernes de colegiales,
tan noche de San Juan en tiempos de cuaresma.
Y yo, bufón sin rey, lloró por cualquier cosa,
las lágrimas me lavan la cara polvorienta.

Te vi,
despierto y desarmado,
desertor de batallas sin cupido.
Te vi,
niña aventurera,
amapola en la vereda del camino.

Llegarás como abril,
mi fin de semana eterno.
Bailaré para ti,
reina de todos mis torneos.
Si los lunes te duelen
yo te levantaré.
Cuando el viento arrecie,
permaneceré de pie.

Rumor de cataratas, siesta bajo la sombra,
pregunta sin respuesta, unicornio sin doma.

Espigas para el nido en cada canción.
Con mis manos de olivo ahuyentaré el temor.

Última noche de invierno y escarcha,
luz de mecedora, aroma de lavanda.

12. Ahora que te encuentro

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Ahora que la vida nos arranca nuestra manta,
y perdido e hipocondríaco, ya no duermo de un tirón.
Ahora que la noche es un rumor de risa ajena
que se aleja por la calle y nos congela el corazón.

Ahora que respiro y resulta más difícil
sacar bajo nuestra piel las astillas del recuerdo.
Ahora que me pierdo las auroras de Madrid
y no suenan en las radios las canciones que te debo.

Ahora que te miras por más tiempo en los espejos,
ahora que necesitamos excusas para emborracharnos.
Ahora que la brisa no enmaraña nuestro pelo,
ahora que ya no marcamos tantos goles con la mano.

Ahora que discuto a gritos con el telediario,
que reconozco en mi enojo las manías de mi padre.
Ahora que en los bares ya no crecen crisantemos,
que regreso de muy lejos y no deshago el equipaje.

Ahora traes la lluvia y, aunque ya no tenga edad,
me desvisto en la tormenta, grito tu nombre en la calle.
Ahora que te encuentro todo se vuelve verdad,
se derrumban los palacios y traes verde a sus solares.

Haces que este otoño ilumine mis mañanas
y haga callar al reloj del vientre del cocodrilo.
Traes un corazón para cada hombre de hojalata.
Ahora cambias mis razones y me vistes de domingo.
Ahora que he aprendido a desaprender las reglas
y que todo temporal nos regala una enseñanza,
y a decir que te amo con 140 letras
o a encerrar en un gin tonic todas nuestras esperanzas.

Ahora que las noches sin tu luz me han enseñado
que toda felicidad deja algún damnificado,
que, en las caracolas, el mar nombra tu recuerdo,
que revuelvo mis cajones para encontrar tu retrato.

Ahora traes la lluvia y, aunque ya no tenga edad,
me desvisto en la tormenta, grito tu nombre en la calle.
Ahora que te encuentro todo se vuelve verdad,
se derrumban los palacios y traes verde a sus solares.

Haces que este otoño ilumine mis mañanas
y haga callar al reloj del vientre del cocodrilo.
Traes un corazón para cada hombre de hojalata.
Ahora cambias mis razones y me vistes de domingo.

13. La llamada

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Comiendo pipas de girasol,
sentado en un banco del parque,
la tarde alumbra tu aburrimiento.

No era esto lo prometido:
niño perdido, desde el andamio,
todo tu barrio te veneraba.

Y ahora sueñas en la cola del paro,
con un verano con playas de oro que no verás.

Princesa, acuda a caja tres,
de pie y sin pausa más de ocho horas,
diosa precaria a tiempo parcial.

Y no habrá sombra de Grey que ayude
a que el querube que espera en casa
tenga su nana de la cebolla.

Bella mariposa, aún se consuela
con no ser ella la que rebusca en el basural.

Escucha la llamada,
únete al grito de los cansados,
la vida fue un ensayo hasta ahora,
sal a la calle, salta las olas,
brilla en la tarde tu luz de aurora.

Que el miedo cambie de bando,
que el precariado se haga visible,
que no se olviden de tu alegría.
Que la tristeza, si es compartida,
se vuelve rabia que cambia vidas.

Limpiando la mugre de otros,
respira el polvo de ropa ajena,
bebe la pena en el fregadero.

Equilibrista de fin de mes,
a descoser para los muchachos
todos los bajos del pantalón.

Y estas navidades no habrá regalos,
turrón barato y algo de sidra si se da bien.

Lágrimas de hombre en barbecho,
noche de invierno sin radiador
con la pensión que tiene el abuelo.

Numantino sin Numancia,
si los desahucia el banco este lunes
¿quién hará lumbre con tus cimientos?.

Y al banco de alimentos vas con corbata,
sobre tu espalda el planeta entero se sostendrá.

Escucha la llamada,
únete al grito de los cansados,
la vida fue un ensayo hasta ahora,
sal a la calle, salta las olas,
brilla en la tarde tu luz de aurora.

Que el miedo cambie de bando,
que el precariado se haga visible,
que no se olviden de tu alegría.
Que la tristeza, si es compartida,
se vuelve rabia que cambia vidas.

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