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1. Casandra ¹

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Casandra vio en sueños el futuro.
En la sombra de una pesadilla Casandra leyó
los versos de ese poema que aún no han escrito
los dioses que, riendo, la hirieron con su maldición.
Supo del hambre y de las guerras de siempre,
de bufones celebrando el odio, bailando entre hogueras,
de despedidas y de monstruos minerales
bebiendo insaciables la savia dulce del planeta.

Casandra vio a hombres y mujeres
dormitando en sus burbujas
tras las máscaras del miedo.
Mas también vio la luz del alba
asomar por la cancela que nadie jamás abrió.
Supo que aún quedaban esperanzas,
que otros sueños la esperaban.
Casandra habló a todos de sus sueños
mas nadie la oyó.

Nadie creyó en Casandra y sus visiones
y la gente sólo vio en su augurio delirio y locura.
La condenaron a vagar perdida y sola.
Herejía es mostrar la verdad descarnada y desnuda.
Abandonada, tras los años la encontró
un muchacho que andaba buscando esperanza y respuestas.
Casandra habló con pasión de sus presagios
y de la luz del amanecer brillando tras la puerta.

– Creo en ti Casandra. No estás loca.
Se besaron y en su boca florecieron madreselvas.
-Dulce Casandra, ponte de pie.
-Yo te he conocido antes. Quizá te soñé.
Hay quien duda ya y cree en la leyenda.
Juntos buscarán la puerta.
Dulce mañana.
Yo, no sé tú…
creo en Casandra.

Hay quien duda ya y cree en la leyenda.
Juntos buscarán la puerta.
Dulce mañana.
Yo, no sé tú…
creo en Casandra.

1.– Casandra: hermosa hija de Hécuba y Príamo, fue sacerdotisa de Apolo. El dios, enamorado de la joven, le prometió el don de la profecía si aceptaba entregarse a él. Ella aceptó, pero una vez iniciada en las artes de la adivinación, se negó a cumplir su parte del trato. Apolo, airado, le retiró entonces el don de la persuasión: aunque ella dijera la verdad, nadie la creería. Casandra nunca sería creída en sus pronósticos. Y, así, anunció repetidamente la caída de Troya pero nadie le prestó atención.

2. Canción para un viejo amigo

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Recuerdas los tiempos en que, viejo amigo,
ardía en tu boca la azul madrugada.
Borracha, Afrodita reía y brindaba contigo
dejando el olor de otro cuerpo en tu cama.
¿Dónde encallaron esos días?
¿En qué luminosas playas?

Huyendo de ti y de la aurora, escapaste
buscando en mil bares el abracadabra
que detiene el tiempo, pero regresaste
y te encontraste a ti mismo esperándote en casa.
Y el alba sincericida
trajo su rutina y su ancla.

El amor es la piedra que Sísifo¹ empuja.
El mundo el cascabel de un gato asustado.
Nadie nos avisó que amar es doler,
que crecer es aprender que para regresar,
y para casi todo, es tarde,
y aquello que no fue
nuestro más leal amante.

Así que brindemos ahora viejo amigo:
que acabe este otoño y resuelva el misterio
del eclipse en tu pecho, que aún no nos rendimos.
De la noche aprendimos viejos sortilegios
que ayudan a conjurar
al reloj y sus espectros.

Sísifo abandona hoy su piedra en la cima
y el gato se duerme esta noche en tus brazos.
Quizás tengan razón y amar es doler
pero quién diablos quiere regresar
si lo que cuenta es aprender
que no está perdido aquello que no fue,
que no está perdido aquello que no fue.

1.– Sísifo: En la mitología griega Sísifo, hijo de Eolo y Enarete, marido de Mérope y fundador y rey de Éfir, fue condenado en el infierno a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio. ¿Acaso el amor no parece a veces esa piedra?

3. Canción de amor y oficina

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Te vi desaparecer bajo la tormenta,
camino de tu trabajo, muy de mañana.
¿Quién fuera lluvia en tu abrigo
dejando a tu paso
coronas de agua?

Bostezas soñando soles, playas desiertas.
Te asalta un telefonazo. ¿Quién fuera brisa
del aire acondicionado
que eriza tu vello
en la oficina?

Vuelves a casa y alteras mis planes
y los andamios de La Latina.

Sé que afuera un incendio de plumas y brea
tiñe de cenizas los techos del mundo.
Dejad un instante que olvide mis deudas.
Si el planeta estalla, que nos pille juntos.

En las zanjas de Madrid buscan un tesoro
que esconde un dragón dormido bajo tus pies.
¡Qué torpes e ingenuos son!
Yo tengo el tesoro:
duermo con él.

Esta noche te he de dar los besos pendientes,
así que pide día libre en el trabajo.
Descuelga el teléfono,
cierra las persianas
a cal y canto.

Abro una botella y llamo al “chino”
y lo celebramos por todo lo alto.

La vida a veces te invita a una ronda,
te guiña los ojos, concede una tregua.
Quizá sólo dure un segundo este sueño,
pero, sin duda, habrá merecido la pena.

4. Nana para un niño indígena

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Duerme mi cielo,
mi niño eterno, dueño del mundo,
mi corazón.
Despertarás y habrá acabado la larga noche
y su terror.
Vendrá la luz y el amanecer posará en tus labios
la esperanza que sueñan los pueblos originarios.

Sueña Pichiche(1),
con las praderas donde el manzano
ya floreció,
en esa tierra en que el huinca(2) aprende
nuestros amores, los que olvidó.
Él allí comprenderá que tu gente quiera romper
las alambradas que cierran la ruta a Peumayen(3).

Duerme, mi pequeño,
que en el país al que vas dormido
escriben la verdadera historia los vencidos
No temas despertarte,
que la luz que se cuela por el tamiz de tus sueños
alumbra esta noche y limpia el cielo del mundo.
Duérmete y que vuestro sueño custodie el futuro.

Duerme mi wawa(4),
la Pachamama(5) besa tu frente y en su interior
guarda su oro negro y volátil, para ofrecértelo a ti, mi amor.
Duerme que un sueño nos salvará de tanto olvido,
y espantará al águila que acecha al puma herido.

Dulce paal(6),
duerme tranquilo, que aquí a la selva no llegarán
el monstruo con dientes de acero, rencor y escamas y su ley marcial,
que a la tarde llegó un mensajero con pasamontañas
diciendo que traerá música y flores por la mañana.

Duerme, mi pequeño,
que en el país al que vas dormido
escriben la verdadera historia los vencidos
No temas despertarte,
que la luz que se cuela por el tamiz de tus sueños
alumbra esta noche y limpia el cielo del mundo.
Duérmete y que vuestro sueño custodie el futuro.

1.– Pichiche: Niño en mapuche (indígenas del cono sur).
2.– Huinca: Hombre blanco en mapuche (aunque originariamente era un término para denominar a los ladrones de ganado).
3.– Peumayen: Lugar soñado en mapuche.
4.– Wawa: Niño en quechua y aymara.
5.– Pachamama: Madre tierra en quechua.
6.– Paal: Niño pequeño en lacandón maya.

5. Somos

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Somos los niños burbuja del fin de la historia,
x en ecuaciones
soñando con contratos fijos,
con libélulas que anhelan
dulces besos que se esconden
tras el brillo de las barras
de aquel bar donde te amé,
isla de resistencia,
tallando en cubitos de hielo
futuro y promesas.

Y mientras los ultracuerpos
subidos a estrados recitan sermones,
hay quien nos dice que no es tiempo
para hablar de la utopía
ni de revoluciones,
que es un anacronismo cantarle a la trova,
nombrar a Guevara
y mientras golpean tu fe
y tu futuro en su fragua.

Y en estos días el que escribe,
consciente del privilegio
de nacer en esta orilla,
cree que aún éste será el tiempo
del ángel temeroso que suspira,
átomo que gira en solitario,
alienígena nacido en esta tierra,
del sueño sublime, en fin,
del hombre y la mujer que buscan
otro mundo posible.

Y, mientras tanto, los santos
de causas perdidas discuten verdades,
armados con su piolet se confunden de enemigo.
Mientras, en la calle,
un rumor de alas batiendo exige su voz,
una voz diferente.
Meciendo en la red utopías
pregunta y disiente.

Y en estos días el que escribe,
consciente del privilegio
de habitar en esta orilla,
cree que aún éste será el tiempo
del hada temerosa que suspira,
luciérnaga abandonando el letargo,
Ícaro escapando de una isla,
del sueño sublime, en fin,
del hombre y la mujer que buscan
otro mundo posible.

6. Zamba del emigrante

Letra: Rodolfo Serrano e Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Tengo que partir, mi corazón,
antes que yo otros se fueron.
Todos saben que las aves migratorias
siempre encuentran el camino de regreso.
Todos saben que las aves migratorias
siempre encuentran el camino de regreso.

No llores más, mi corazón,
que yo no busco el olvido.
Sólo busco futuro y horizonte,
el faro que orienta al naufrago perdido.
Sólo busco futuro y horizonte,
el faro que orienta al naufrago perdido.

Sube al ómnibus de Zitarrosa
una mañana de domingo,
aquel que nos llevaba al cerro.
Buscarás en la ciudad dormida
el sueño que tuvimos siendo niños.
Buscarás en la ciudad dormida
el sueño que tuvimos siendo niños.

Regarás bien, mi corazón,
nuestro jardín y los recuerdos.
Y cuando pasees por el mercado
brindarás a mi salud con medio y medio¹.
Y cuando pasees por el mercado
brindarás a mi salud con medio y medio.

Volveré muy pronto, mi corazón,
y sanará el barrio enfermo.
Todos saben que las aves migratorias
siempre encuentran el camino de regreso.
Todos saben que las aves migratorias
siempre encuentran el camino de regreso.

1.– Medio y medio: Si uno pasea por el Mercado del Puerto de Montevideo puede degustar un medio y medio, bebida preparada con medio vaso de vino blanco y medio de champaña.

7. Habitantes de Alfa-Centauro encuentran la sonda Voyager ¹

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Viajando en la eterna noche espacial
nuestra pequeña nave sideral
fue a dar con aquella sonda llamada El viajero.
El hallazgo causó gran conmoción,
el fútil cosmos detuvo el reloj.
No estamos solos en este maldito universo.

En la sonda encontramos,
bellas canciones de amor,
imágenes, sones extraños
de un remoto mundo mejor.
¡Qué raza singular!
Un ser humano será
quien ponga fin al dolor.

Nuestros sabios tuvieron que concluir,
que una civilización así,
habría encontrado por fin la paz y la armonía.
Ellos habrán desterrado las guerras,
el hambre, la desigualdad, las fronteras.
Nos han de enseñar a cantar tan bellas melodías.

Rumbo al planeta azul,
Tierra lo llamaban ellos,
aquellos que darán luz
a este oscuro universo.
Reímos (alguien lloró).
Toda la tripulación
era un manojo de nervios.

Nuestra mente se puso a volar:
sus verdes bosques, su profundo mar,
inmaculados brillarán bajo un limpio cielo.
Decidimos por fin aterrizar
donde estaría el cénit de la humanidad:
África, donde habitó el humano primigenio.

Qué gran celebración,
la noche llegaba a su fin,
pronto una hermosa lección,
nos enseñará a vivir.
¡Qué raza singular!
Un ser humano será
quien ponga fin al dolor.
Habitantes de la Tierra,
nuestra pequeña divinidad,
venimos en son de paz.

1.– Las sondas Voyager lanzadas en 1977 para explorar los confines del sistema solar llevan consigo un disco de oro con una selección de hora y media de duración de música proveniente de varias partes y culturas del mundo, saludos en 55 idiomas humanos, un saludo del entonces Secretario General de las Naciones Unidas y el ensayo Sonidos de la Tierra, que es una mezcla de sonidos característicos del planeta. También contiene 115 imágenes (+1 de calibración) donde se explica en lenguaje científico la localización del Sistema Solar las unidades de medida que se utilizan, características de la Tierra y características del cuerpo y la sociedad humana. Se diseñó con el objetivo de dar a conocer la existencia de vida en la Tierra a alguna posible forma de vida extraterrestre inteligente que lo encontrase, y que además tenga la capacidad de poder leer, entender y descifrar el disco. Alguna sonda ha abandonado ya los límites del sistema solar y vaga por el espacio infinito.
¿No pensaría un extraterrestre que encontrara dichas sondas al escuchar la música que transporta que la raza humana se acerca a lo divino y ha de haber superado las guerras y las desigualdades? ¿No transmiten eso las canciones de Mozart o los Beatles?

8. Testamento vital

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Cuando todo oscurezca -él escucha, habla ella-,
cuando la tarde naranja desenrede la madeja,
cuando mi cuerpo tirite y tenga lista la maleta
has de disponer
que abran las ventanas y me dejen marchar,
que la noche no duela.
Me despedirás y arderé en una estrella.
Y celebrarás este pequeño milagro.

Han pasado algunos años desde la última promesa,
ella se marchó y dejó olvidado un cuerpo dormido.
Soñaremos que una noche a ella le pinchó la rueca
y no despertó.
Y a él sólo le queda celebrar
esta última ofrenda,
la despedirá y arderá en una estrella
y celebrará este pequeño milagro,
su pequeño milagro.

Él ha abierto las ventanas y ella se aleja sonriendo,
imagina mientras la tarde naranja va cayendo.
Elegimos el camino, también al fin del trayecto.
Y ahora a celebrar,
a la luz de una estrella vespertina y azul,
la hazaña de estar vivos,
conocerte aquí, todo aquello que fuimos.
Ya sabes, en fin,
nuestro pequeño milagro.
Mi pequeño milagro.

9. Sesión continua

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Eran días de algodón de azúcar,
pantalón corto y lluvia mojando un verano azul.
Eran mis primeros días de cine,
las primeras cicatrices que el amor tatuó en mi piel.

Cada sábado puntual en el Excélsior
alimentaba mis sueños de dos rombos la taquilla.
Una muchacha que vendía las entradas,
que partía en dos mi alma al sonreír tras el cristal.

Y cuando en la pantalla rugía al rescate el Halcón Milenario,
yo era Han Solo y ella Leia dándome mi cambio
y dos entradas para el cielo y a mi lado Indiana Jones,
perdido, buscando el tesoro que escondíamos tú y yo.

Sesión continua a tu lado, yo soy tu octavo pasajero,
paseando en la Nostromo, buscándote para anidar en tu pecho.
Mi corazón daba piruetas como un poseído Bruce Lee
cuando se encendía la luz y te encontraba allí.

El tiempo pasó. Cerró el Excélsior
y en su lugar han abierto un súper del que ya te hablé.
No lo encontrarás en la cartelera,
no iluminan la Albufera sus carteles de neón.

Todavía cuando voy al cine
busco su mirada triste alumbrando la taquilla.
Pero el cristal sólo me devuelve
el reflejo de este niño que se empeña en no crecer.

Y cuando en casa ruge en la tele el Halcón Milenario
sigo siendo Han Solo y ella Leia entre mis brazos.
¿Quién sería el que te raptara?
¿Quién me robó las entradas centraditas y en mis sueños
para ver tu cuerpo arder?

Sesión continua lejos de ti. Sigo siendo tu octavo pasajero
paseando en la Nostromo. Buscándote para anidar en tu pecho.
Cuando se enciende la luz, como el viejo Woody Allen,
quedo solo y descompuesto pues te busco como antes.

Y cuando en la pantalla ruge al rescate el Halcón Milenario
sigo siendo Han Solo y ella Leia entre mis brazos.
Me acompañan en la huida
la pobre bruja Avería,
Naranjito, E.T. y Fantomas,
mi negativa a crecer.

Sesión continua lejos de ti. Yo soy tu perro callejero
de patrulla por el barrio, buscándote para anidar en tu pelo.
Me ha atrapado el lado oscuro.
Hoy regreso a tu futuro
para buscarte en mis sueños,
para ver tu cuerpo arder.

10. Si se callase el ruido

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

No te dejará dormir este estrépito infinito
que intenta llenar los días de tinieblas y enemigos.
Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar
las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás.

Ruido de patriotas que se envuelven en banderas,
confunden la patria con la sordidez de sus cavernas.
Ruido de conversos que, caídos del caballo,
siembran su rencor perseguidos por sus pecados.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras
que trae el fin del mundo la luz de la diferencia.
Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades
agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes.

Nunca pisa la batalla tanto ruido de guerreros,
traen de sus almenas la paz de los cementerios.
Háblame de tus abrazos, de nuestro amor imperfecto,
de la luz de tu utopía, que tu voz tape este estruendo.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas…

11. Te conocí

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Te conocí viendo pasar
trenes que nunca regresaban.
Tú esperabas a otro hombre en la estación,
parecías cansada.
No supe qué decir.
Se quedó un ángel
dormido en mi garganta.

Al fin el tiempo nos reunió
como a planetas que orbitan.
Coleccionabas soles, me dijiste,
te enseñé mis heridas.
Tú te soltaste el pelo
y amarraste las horas con tu cinta.

Y ahora te miro
tras tantos años.
Creo que aún te debo
muchas canciones,
regar las flores de tu regazo.

El tiempo y sus mareas fueron
meciéndonos con sus latidos.
El fiero canto de un guerrero cisne
anunciaba un nuevo siglo.
Cayeron hombres, levantaron muros
y aún seguías conmigo.

Ahora te escribo esta canción.
Madrid agita sus estambres.
No puedo dar con el último verso
y mi puerta se abre.
Anda, ven a la cama,
me susurras, ¿No ves que se hace tarde?

Y ahora te miro
tras tantos años.
Creo que aún te debo
muchas canciones,
regar las flores de tu regazo.

12. Amores imposibles

Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

Cuando caiga la tarde, lo verás salir
arrastrando de casa el calor del hogar.
Cortará alguna flor, besará a su mujer,
perseguirá la estela de un cometa fugaz.
Y en la calle lo verás abrir la flor de su secreto.
Y empezará a soñar.
Quizá vaya al billar a mirar hombres y posturitas(1).
Quizá invente una cita
con un Adonis para él.

Ningún hombre lo amó.
A nadie reveló su pasión y los juegos,
el deseo clandestino.
No hubo cartas de amor,
no hubo día del orgullo.
No le devolverán los veranos perdidos.
Y Cernuda lo ve suspirar, triste, desde el Parnaso.
San Sebastián asaetado reza por tus pecados,
llora por ti, no olvida
al que sufre en silencio
a su oveja perdida.

Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino,
es culpar al destino.

Cuando salga de clase, lo volverá a encontrar
en el lado salvaje, tras el humo del hash.
Él, dulce calavera. Él, corsario de barrio.
Ella, dulce muñeca. Ella, seria y formal.
Él no escucha el rumor de sus alas si pasa a su lado.
Pobre Blancanieves,
nuestro príncipe prefiere a la madrastra,
a la mala del cuento.
Él será la manzana
donde duerme el veneno.

Ella soñará un verso que él nunca escuchará.
Él no trepará sus trenzas una noche de invierno.
Ella soñará un viaje y no habrá despedidas.
Ni canciones de amor, ni Capuleto y Montesco.
Crecerán y en la espuma del tiempo
se deshacen sus sueños.
No quedará ni un recuerdo,
ni en la noche un lamento.
Quizá una leve herida
que lavará el olvido
o el agua de la clepsidra(2).

Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino,
es culpar al destino.

Caminando hacia el sur, tomando la autopista,
han abierto un garito, muy cerquita del pueblo,
donde huríes(3) desnudas venidas de cien mundos
celebran cada noche catorce de febrero.
Y en la aldea un hombre suspira si el neón se ilumina.
No tuvo Eva este Adán,
no hubo asiento de atrás,
ni caricias, ni cartas perfumadas,
no hubo cita en el parque.
No hubo chicas de Plan(4) .

Cuando caiga la noche lo verás entrar
como cada domingo aseado y puntual.
La encontrará en la barra, como a un delfín varado
que ha perdido su estrella, que un día expulsó el mar.
Ella escucha y él, enamorado, desnuda sus miedos.
Entre el ruido, benjamines de champán
y otros delfines cobrando su rescate
a náufragos perdidos
sueña raptar a su amante.

Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino,
es culpar al destino.

1.– Al final de la película de la Colmena, basada en la obra de Camilo José Cela, uno de los personajes, homosexual, le dice a otro: Vamos al billar a ver posturitas…
2.– Clepsidra: reloj de agua
3.– Hurí: cada una de las mujeres bellísimas creadas, según los musulmanes, para compañeras de los bienaventurados en el paraíso.
4.– Chicas de Plan: En 1985, inspirados por la película Caravana de Mujeres protagonizada por Robert Taylor, los habitantes de la localidad oscense de Plan decidieron organizar su propia caravana de mujeres para tratar de acabar con la soltería de los mozos del lugar.

13. Para médicos y amantes

Letra: Rodolfo Serrano
Música: Ismael Serrano

Supe que todo había terminado
cuando te vi mover la cucharilla
despacio, como si aquella tarde
se parara el latido de la sangre
en lo oscuro de aquella gris cafetería.

No supe qué decirte, hablamos como
si hubiera sido ayer, sin ir más lejos,
la última vez que tú y yo hablamos,
la última vez que habíamos entrado
a saco por el alma y por el pecho.

Así que yo te hablé de mis triunfos,
de mis últimos versos, de mí mismo,
y casi sin mirarte, miraba tu café
que removías con exquisito interés
como si de ello dependiera tu destino.

Tú no decías nada. Sonreías.
Pensando en una cita, un amor nuevo
que esperaba aquella misma tarde.
Y en mitad del silencio alguna frase,
metralla de antiguos bombardeos.

Yo te llevé a tu casa. Nos rozamos
las caras sabiendo que ya nada
justificaría nuevas llamadas,
que nuestro corazón perdió esa tarde
interés para médicos y amantes.

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