“Están siendo conciertos muy emocionantes porque hay ganas de retomar un poco los viejos hábitos de reunirse en torno a la música”. Entrevista al cantautor Ismael Serrano

“Están siendo conciertos muy emocionantes porque hay ganas de retomar un poco los viejos hábitos de reunirse en torno a la música”. Entrevista al cantautor Ismael Serrano

El cantautor Isamel Serrano actúa el próximo sábado 8 de agosto en Mota del Cuervo. El concierto tendrá lugar en la Pista Municipal a partir de las 22:00 horas. En esta gira de verano presentará temas conocidos, hará un repaso a su discografía y conectará con el público a través de la palabra y la música.

¿Qué sensaciones ha tenido al volver a los escenarios aunque sea de forma diferente?

Bueno, eso es una mezcla de emociones porque sí están siendo conciertos muy emocionantes porque hay ganas de retomar un poco los viejos hábitos de reunirse en torno a la música. Yo creo que un recital, un concierto es la celebración del encuentro. Después de todo lo que hemos vivido ese encuentro es emocionante, aunque hay también una cierta tensión soterrada porque estamos aún expectantes por lo que va a pasar. Estamos entre la alegría del reencuentro y los nervios ante una situación en la que estamos aprendiendo a hacer todo de nuevo. Finalmente la música todo lo vence y es un momento histórico, es algo que no vas a olvidar. Hay como un ansia y una necesidad de conectar entonces eso le da al concierto un carácter diferente.

¿Qué respuesta percibe del público, a través de las miradas supongo, con las mascarillas?

En la mirada se percibe, en el aplauso, en lo que la gente te dice, la música tiene ese poder: que sortea todas esas barreras. Como decía hay que aprender a reinterpretar las miradas de la gente, pero no se deja de conectar de una u otra manera.

¿Le ha servido el confinamiento para componer, para meditar, cómo lo ha vivido?

A mí no me gusta mucho romantizar el confinamiento. Cuando escucho a algunas personas decir “a mí el confinamiento me ha parecido maravilloso porque me ha servido para conocerme a mí mismo, para escribir un libro, unas canciones…” a mí el confinamiento me ha parecido una mierda en términos generales. Yo prefiero componer, vivir y reflexionar en otras circunstancias y no en estas, así lo he vivido yo, he estado en estado de shock; he padecido el miedo y la angustia que hemos padecido todos por estar lejos de nuestra familia, porque hemos perdido a gente, porque no hemos podido consolar a aquellos amigos cercanos que han perdido a gente, porque estás preocupado por nuestros mayores… yo lo he vivido así.

Por ejemplo yo no he sido capaz de componer nada de lo que nos ha tocado vivir. Si he escrito alguna cosa, que lo he hecho, ha sido sobre esa vida que estaba congelada y que todos esperamos que pueda volver. A mí la música me conectaba no con la normalidad, con la vieja normalidad, sino con esa cotidianidad compartida. De hecho cuando salíamos a aplaudir por la tarde a los profesionales sanitarios primero lo hacíamos para rendir homenaje y también para buscarnos los unos a los otros, para conectarnos. Había una necesidad, un anhelo de saberse acompañado en esto y el confinamiento a veces no te lo permitía.

Además, el confinamiento también ha revelado la desigualdad de manera muy clara, que no era lo mismo cuando veías esas escenas de gente con pasta, futbolistas, que estaban en sus jardines contrastaba con el hecho de que mucha gente pasaba el confinamiento en pisos sin ventanas a la calle, pisos interiores. Yo he tratado de tirar para delante, por suerte he estado con mi hija, con mi familia y demás, pero han sido días duros. Creo que de hecho aún es pronto para evaluar cómo nos afecta, creo que esto va a generar un trauma y va a dejar una huella que va a condicionar nuestra forma de entender la vida y de relacionarnos los unos con los otros, lo que pasa es que es muy reciente y estamos aún inmersos en la crisis.

¿Cree que toda esta situación le ha cambiado, que es otra persona distinta?

Me ha reafirmado muchas de mis convicciones. La gente dice esto nos va a hacer mejores o peores. Quiero pensar que en algún punto nos va a hacer mejores en tanto en cuanto se pone en valor lo común, lo público… A día de hoy salvo algún loco, algún fanático liberal nadie pone en duda la necesidad de una sanidad pública que sirva como dique de contención ante crisis de estas características y que nos amparen y nos protejan, de la necesidad de que haya un Estado fuerte que nos ayude en estas condiciones, de no dejar al otro detrás, más aún de la enseñanza de la crisis. Siempre hay gente por supuesto que va a su bola, que es hija de ese individualismo que la tienen grabada a fuego, pero en términos generales todo el mundo es consciente de eso, que hay que cuidar lo público.

Luego es verdad que en una situación de miedo de estas características también es cierto que tendemos a encastillarnos en nuestros prejuicios. Los que son buenos salen mejores y los que son jodidos un poco peores. Los que creen en la solidaridad y esa capacidad para empatizar asumen el sacrificio y se entregan un poco a la causa. Los hay que son tremendamente insolidarios, hay ciertas personas con privilegios que no están dispuestas a renunciar absolutamente a nada, aunque lo tengan que hacer por los demás. Algunos se reafirman en esa insolidaridad, pero en términos generales yo creo que sí nos deja una enseñanza hacia el futuro que sin duda va a marcar nuestras vidas.

¿Qué van a escuchar quienes vayan al concierto en Mota del Cuervo?

Van a escuchar canciones precisamente que hablan precisamente de esa cotidianidad, que aún a día de hoy está un poco congelada, como lo están los abrazos, suspendidos. Reprimimos la idea de abrazarnos, pues las canciones precisamente son un bálsamo por eso, porque nos abrazan, permiten imaginarnos esa vida, esa cotidianidad compartida. Decía Pessoa que la poesía consiste en otorgar a lo cotidiano el misterio de lo desconocido. Hoy más que nunca la cotidianidad está llena de una poesía y de una épica que no siempre somos capaces de ver y los cantautores en términos generales le cantamos a la épica de las pequeñas cosas, al amor, le cantamos a los otros y ahora más que nunca quizá sea necesario contarle a a ese nosotros, a ese paisaje compartido. No hablo solamente de música comprometida políticamente hablo de esas pequeñas cosas compartidas y a mí me gusta contar historias en mis canciones.

Llevo un repertorio diferente al que venía haciendo, retomo viejas canciones, repaso toda mi discografía, canto alguna versión que me gusta mucho, cuento alguna historia porque me gusta mucho contar historias sobre el escenario, hablo, me gusta hacerlo y voy con mi guitarra. El propósito es hacer una suerte de guitarreada entre amigos porque las noches de verano son ideales para ello. Gran parte de mis recuerdos de la infancia son las noches de verano en las que las guitarras iban de mano en mano y se cantaban canciones de Serrat, de Silvio y de tantos cantautores.

¿Cambia un poco el formato respecto a los últimos conciertos antes de la pandemia?

Sí, es distinto. Antes yo llevaba una historia mucho más teatral y ahora me he amoldado a los escenarios, que son diferentes en los que estamos habituados a tocar. Pero sí, hemos hecho algo diferente.

Después de tantos años en la música, de tantas canciones, ¿cómo se puede renovar uno siempre?

Ese es el reto, creo que se trata de ser permeable. Me gusta pensar que yo de joven fui viejo para ser joven de viejo. Eso de alguna manera te hace ser más permeable, liberarte de perjuicios a la hora de nutrirte y de ofrecer cosas nuevas. Te vas desprendiendo de la solemnidad, de tomarte muy en serio lo que haces. Cuando estás empezando en la música, por lo menos en mi caso y quizá sea mi carácter, pero cuando tienes cierta idea de lo que para ti es la música, cuando empiezas a trabajar en ella de manera profesional estás a la defensiva, eres más rotundo y contundente. Con el paso del tiempo te vas liberando de esos prejuicios y eso hace que sea más fácil nutrirte, escuchar, evolucionar, sin renunciar a tus principios para que se te siga reconociendo. A ver, yo no estoy en la vanguardia de la investigación sonora musical, yo soy un trovador que hace canciones y me gustaría seguir haciendo canciones amables que acompañasen a la gente. Supongo que el reto es cómo hacer algo diferente. No perder la curiosidad y el contacto con la realidad.

¿Por qué ha decidido ponerse delante del público cuando podría haberse quedado en casa esperando a que pase toda esta situación?

Porque hay que salir, porque esto tiene que pasar y porque hay que convivir con estas circunstancias. Hay un punto de empecinamiento porque la vida se siga abriendo paso. La vida es enfrentar también situaciones como ésta y tratar de tirar para delante paso a paso y poco a poco, aprendiendo todo de nuevo porque estamos casi a caminar por las calles, a relacionarnos y a dar conciertos. Sí podría quedarme en casa, pero por otro lado hay como un impulso de echarme la guitarra al hombro y cantar porque la música es lo que decía antes, es lugar de encuentro. Escribir para remover conciencias es bastante vanidoso, ni para salvar el mundo aunque los músicos somos muy así de “vamos a salvar el mundo que esto no se va a hacer solo”. Durante el confinamiento empezamos a hacer versiones y canciones y conciertos online casi de manera frenética y en algún punto casi desesperado y probablemente también era fruto de la desesperación y del miedo. No lo hago tanto por eso de salvar el mundo sino por la necesidad de sentir que vivo y que la vida sigue.

Además, no solamente soy yo el que trabajaba cuando sale al escenario, detrás de mí hay una serie de profesionales, desde el conductor que nos está llevando en la gira, a la gente de la hostelería, a los técnicos de luz y sonido, a la gente que trabaja en producción, la gente que trabaja en la oficina, toda esa gente que también tiene que trabajar.

¿Cuándo lo vamos a escuchar en Cuenca capital?

Yo creo que ya será para el siguiente disco. Estoy ahora grabando disco que saldrá el año que viene y empezaremos la gira supongo que el año que viene, no sé en qué momento y será ya un espectáculo con banda y con otro formato. Ojalá sea en el 2021.

Una canción suya que no puede faltar o a la que le tenga especial cariño

Hay una canción de mi último disco de estudio, los dos últimos han sido grabaciones de directo, que se llama ‘Ahora que te encuentro’, que compuse cuando nació mi hija. Creo que describe muy bien lo que soy, con todos mis miedos, mis dudas y certezas y sobre todo porque resulta una canción dedicada a lo que más me importa del mundo que es mi hija.

 

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