Ismael Serrano: «La música nos ha conectado con la vida en el confinamiento»

Ismael Serrano: «La música nos ha conectado con la vida en el confinamiento»

El madrileño actúa hoy en el ciclo ‘Murcia ON’ de la plaza de toros de Murcia, «una ciudad que siempre ha sido muy generosa con nosotros»

Ismael Serrano, sonriente. / ISMAELSERRANO.COM

Para Ismael Serrano (Vallecas, Madrid, 1974) la nueva normalidad está significando nuevo y mucho trabajo, además de un aprendizaje continuo. Su meteórica y reivindicativa carrera musical, que comenzó con la publicación de ‘Atrapados en azul’ (1997), se pausó, como la de muchos otros artistas, en marzo. Colgó la guitarra en medio de la gira presentación de ‘Todavía’ (2018), su álbum número catorce. Antes, le dio tiempo a pasar por Murcia, lugar que ya se prepara para recibirlo esta noche de nuevo (22 horas, coso de La Condomina).

–El Teatro Circo de Murcia fue uno de los últimos escenarios que pisó antes de ordenarse el confinamiento, ¿qué recuerdo tiene de aquel momento?

–Murcia siempre ha sido muy generosa con nosotros, desde el primer disco. No solamente la capital, hemos tenido la oportunidad de recorrer bastantes lugares. El Circo es un sitio muy especial porque es un teatro en el que hay una cercanía y una proximidad de público que, para el formato que yo proponía, que era el de guitarra y voz, era muy emocionante. Favorece un poco esa intimidad que sugiere un tipo con una guitarra y con una voz contando historias.

–Después vendría el parón pero estuvo muy activo en redes sociales, ¿cómo pasó la cuarentena?

–He hecho conciertos ‘online’ y demás, y supongo que he sobrellevado el confinamiento como el común de los mortales. Siempre he evitado eso de romantizar el encierro porque hay gente que ha dicho que ha sido una época ideal para conocerse a uno mismo, para escribir y para componer, pero a mí me parece una mierda. Yo quiero componer y escribirle a la vida, y para eso necesito estar vivo y sentir la vida fluir. De hecho, las canciones que he escrito tenían que ver con esa vida congelada. La música creo que ha sido crucial durante este tiempo de confinamiento porque nos ha conectado con la vida, nos ha conectado a unos con otros y con ese futuro que vendrá cuando todo esto pase.

–Colaboró en ‘Los abrazos prohibidos’, el tema de Vetusta Morla en homenaje a los sanitarios, y ha lanzado varios mensajes en apoyo a la sanidad pública. ¿Cree que hemos aprendido a valorarla?

–Creo que sí, que hemos aprendido a pesar de que algunos políticos traten de demostrar lo contrario cuando se olvidan de ellos y no los cuidan como merecen. En la conciencia colectiva creo que sí ha quedado ese reconocimiento del profesional sanitario y, sobre todo, de lo que es la sanidad pública y de la necesidad de un sistema sanitario universal, público y que sirva como dique de contención para proteger y amparar al ciudadano. Pero también creo que toda reflexión que se haga respecto a la crisis es un tanto precipitada. Estamos aún inmersos en ella y nos va a dejar un trauma y una cicatriz que aún no sabemos. Estamos aprendiendo a todo de nuevo, a caminar por la calle, a relacionarnos, a dar conciertos…

–En este aprendizaje, ¿qué sensaciones está teniendo al volver a subir a un escenario?

–Al principio era un sentimiento que, por un lado, era muy emocionante porque era el reencuentro. Había una sensación como de mirarnos los unos a los otros y decirnos «aquí estamos, podemos y esto pasará». Como cuando te reencuentras con tus amigos y con tu familia, que hay esa mezcla de tristeza y de alegría. Al final un concierto es la celebración de un encuentro y ahora lo celebramos más que nunca. A veces, nos puede la emoción y no somos todo lo precavidos que debiéramos, pero en los conciertos las medidas de prevención que se imponen son sumamente eficaces. Ojalá se dieran las mismas medidas en otro tipo de encuentros.

–¿Cambia mucho ver al público sentado y con la mascarilla?

–Cambia el no poder ver las expresiones, por eso digo que es un aprendizaje. Estamos aprendiendo a leer las emociones en las miradas de la gente. Los ojos son expresivos, pero también estamos adivinando un poco la sonrisa. Lo bueno de la música es que es capaz de sortear todo eso y que nos ayuda a conectarnos.

–Las medidas de seguridad se cumplen estrictamente en los conciertos y no se conocen rebrotes producidos en ninguno de ellos, ¿por qué parece entonces que la primera en ser señalada es siempre la cultura?

–La cultura en este país nunca ha sido prioridad y es bastante difícil de entender. Primero, porque es un elemento de cohesión social que nos ha ayudado a mantener los vínculos. Es una contribución al estado de ánimo, pero no solamente eso, también a la economía. Son muchos puestos de trabajo, los directos y los indirectos. Son muchos los profesionales que trabajan para que un concierto sea posible, desde la gente que lleva la furgoneta, los técnicos de sonido, los de producción… y no se les está atendiendo. Creo que la cultura merece un plan ambicioso por parte de las administraciones para cuidar a los trabajadores y devolverles el prestigio.

Trovador

–Con la gira ‘Todavía’ proponía un formato acústico y muy íntimo, ¿a qué Ismael Serrano se va a ver esta vez en la Plaza de Toros de Murcia?

–Voy en el mismo formato, pero con un repertorio diferente. He recuperado canciones que hacía mucho tiempo que no cantaba, hago también alguna versión y sigo contando mis historias. Me encanta no solamente cantar mis canciones, sino contar historias como trovador que soy, o que me gustaría ser. Esa es la propuesta, que tenga ese carácter de celebración que merece un reencuentro así después de todo lo que nos ha tocado vivir.

–¿Qué ofrecerá el nuevo álbum?

–Es un disco que saldrá el año que viene y que prepararemos a lo largo de todo este semestre. Echando un vistazo a todas las canciones, me doy cuenta de que tiene mucho que ver con un cierto repaso a lo que soy, a lo que somos y a lo que seremos. Hay un ejercicio de autocrítica, por un lado, en lo personal y en lo colectivo, y una necesidad de levantar la mirada ante la adversidad, de no regodearse en la autocompasión, todo lo contrario, que la música sea un incentivo para levantar la mirada y tirar hacia adelante.

Puedes leer la entrevista aquí en www.laverdad.es